La CNT en Valladolid
Grupo memoria libertaria Valladolid.
Viernes 26 de diciembre de 2008
Un sindicato que no por pequeño dejó de estar presente en la vida social y económica de la ciudad. Así tuvo una importante participación en la huelga general que paralizó la ciudad el 17 de mayo de 1920. No era la primera, un año antes, en abril de 1919, Valladolid tuvo otra huelga general originada también por la escasez y alza de precios de los productos de primera necesidad; el cumplimiento de la recién implantada jornada de ocho horas y aumentos salariales.
El núcleo anarcosindicalista de la ciudad era pequeño. Valladolid tenía por estos años unos cien mil habitantes, de los que la inmensa mayoría de sus trabajadores lo hacían en los sectores ferroviario, metalúrgico y de la construcción. Por su situación geográfica se había convertido en el centro de control del tráfico de la Compañía de Ferrocarriles del Norte y sede de sus talleres de reparaciones. Del ferrocarril había nacido el impulso industrializador de la ciudad.
Una quinta parte de sus trabajadores, unos cinco mil, estaban ligados al mundo ferroviario, o a su industria auxiliar, como los Talleres de Miguel Prado y de Gabilondo. La mayoría de ellos pertenecientes a la UGT, así como a un sindicato confesional católico.
El poco más del centenar de cenetistas pertenecían a oficios ferroviarios, del transporte y, sobre todo, metalúrgico. Además del ramillete de diversas profesiones que formaba la sección de Oficios Varios. Su posición minoritaria y el boicot de la prensa vallisoletana, reducida al conservador El Norte de Castilla y el integrista Diario Regional, hacen difícil seguir las vicisitudes del sindicato confederal.
En el congreso cenetista de 1919, Evaristo Sirvente Cristóbal representó al sindicato local. Como, en 1931, lo hizo Miguel Hernández. Fue el momento en el que los anarcosindicalistas vallisoletanos transformaron las viejas sociedades en sindicatos, agrupados en una federación local y crearon un Ateneo Obrero Sindicalista que, como en otros muchos lugares del país, sirvió de nexo, y presencia continua, de las ideas libertarias en la ciudad.
En 1920, fecha de la constitución de la Regional Norte de la CNT, Manuel Buenacasa viajó a Logroño para representar, en el primer congreso de la regional, al sindicato de Valladolid y sus 120 afiliados. A principios de 1920 acudió a Valladolid para impartir una conferencia explicativa de los acuerdos que los sindicatos habían tomado en el Congreso de la Comedia.
Los telegramas de los gobernadores civiles de la provincia a sus superiores del ministerio de la Gobernación, que se conservan en el Archivo Histórico Nacional en Madrid, nos proporcionan la imagen de un activo pequeño grupo que, en diversos momentos, inquietan a las autoridades por su posible expansión a pesar de la continua identificación que los periódicos locales hacían entre sindicalismo y terrorismo.
Un ejemplo lo tenemos en las dificultades que el gobernador puso a la legalización de sus estatutos a comienzos de 1920. Pidió instrucciones al ministerio para su autorización alegando que uno de sus artículos, referido a la finalidad revolucionaria de la CNT, era ilegal. Pero sobre todo le preocupaba que la actividad que desarrollaba era muy intensa, celebraban “demasiadas” reuniones y “podían llegar a ser peligrosos” en una ciudad en la que predominaban los socialistas. No llegó a ser el caso. Ni ahora, cuando alcanzó el centenar de afiliados en su mejor momento, ni durante la Segunda República.
Tras el golpe de Estado de Primo de Rivera, las autoridades no tuvieron que suspender al sindicato cenetista. Durante el otoño de 1923 y 1924 bastó la presión fiscalizadora del gobernador para que fuera menguando en sus efectivos hasta los apenas 45 de octubre.
En las navidades de 1931 Valeriano Orobón regresa a Valladolid. La CNT organizó un mitin para explicar la posición del sindicato ante el problema del paro, en el cine Capitol. Junto a Valeriano intervinieron Manuel Pérez, Aurelio Álvarez y José Villaverde que regresaban a sus respectivas localidades de residencia tras asistir al Pleno Nacional de Regionales que se había celebrado en Madrid.
Durante la revolución de 1934 seguramente fueron detenidos en la provincia militantes anarquistas. Así lo informa la guardia civil en el curso del consejo de guerra, celebrado en el cuartel de infantería n.32, contra dos vecinos de Villabrágima acusados de excitar a la rebelión. En el registro de uno de ellos aparece una hoja del comité provincial constituido en la capital, en estos términos: Hacer en ese pueblo algo; colocar la bandera roja y negra en el ayuntamiento; proclamar el comunismo libertario; que desde el día 10 va a la huelga la CNT; viva el comunismo libertario!. En pie y a trabajar por el; si se reúnen unos veinte hombres, es bastante, lo que hace falta es espíritu. Animo camaradas. Cooperar con vuestro esfuerzo. Viva la revolución en marcha. Decirlo a los pueblos inmediatos. El comité provincial.
Tras la proclamación de la Segunda República la CNT vallisoletana participó del desarrollo que experimentó el anarcosindicalismo en todo el país. Así, en el congreso de Zaragoza en 1936 fue casi un millar de afiliados los que estuvieron representados.
También se puede hacer un seguimiento de los afiliados a la CNT por el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas aunque en muchos casos se confunde la UGT y la CNT o aparece bajo menciones genéricas como miembros de la casa del pueblo, marxistas, extremistas….
El local de la CNT estaba en la calle General Almirante.
* Valeriano Orobón Fernández. Anarcosindicalismo y revolución en Europa. (José Luis Gutiérrez Molina).
* Norte de Castilla.
*Centro Documental de la Memoria Histórica.