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Represion en Valladolid

La represión comenzó inmediatamente, de forma generalizada y brutal: los miembros de los partidos, de los sindicatos, los que habían votado al Frente Popular o simplemente simpatizaban con él, fueron paseados, detenidos o fusilados, y a menudo ese terrorismo se cebó también en sus familiares.

Orosia Castán Lanaspa
Martes 22 de abril de 2008


En Valladolid y su provincia, las detenciones comenzaron el mismo 18 de Julio. El factor sorpresa y la virulencia de los hechos dejaron a las izquierdas sin capacidad de reacción.

Durante los primeros días, muchos grupos incontrolados, armados y con uniformes de Falange, patrullaron por los pueblos, sacando a las personas de sus casas o deteniéndolas con el pretexto de “realizar declaraciones”. Tras obligarles a subir a camiones y furgonetas incautados, les trasladaban a ciertos lugares, alejados casi siempre del lugar de origen entre 25 y 50 kilómetros y allí, en montes o cunetas, después de despojarles de su documentación y muy a menudo de sus objetos de valor, les asesinaban y abandonaban los cadáveres, que unas veces eran enterrados por gentes de pueblos próximos, guardas de montes, pastores, etc..

Este tipo de secuestro y asesinato, conocido como paseo ha sido abundantísimo en nuestra provincia, y de hecho, la mayor parte de las víctimas entran en la categoría de desaparecidos.

Otros detenidos con más suerte lograron llegar con vida a las cárceles: los detenidos ingresaban en la Cárcel Vieja (Chancillería); al antiguo Matadero y, por fin, a las Cocheras de tranvías, lugares cuya mención sobrecoge todavía hoy a nuestros informantes, que visitaron allí a sus padres y hermanos.

De las Cocheras salió mucha gente rumbo a la muerte; pero otros tuvieron la suerte de ser sometidos a procesos, simulacros de juicio en los que se les condenaba por rebelión, y estos, por lo menos, se libraron de ser asesinados y de desaparecer para siempre en un lugar desconocido. Existen cartas de presos en las que se felicitan tras ser condenados a penas de treinta años: era una garantía de supervivencia.

Aun así, se dictaron y ejecutaron centenares de sentencias de pena de muerte: solamente entre el día 22 y 26 de Octubre de 1.936, fueron fusiladas en el Campo de San Isidro, en cumplimiento de la pena impuesta por rebelión, 44 personas del pueblo de Nava del Rey.

Pero la mayoría de los asesinados no fue juzgada, y prácticamente en todos los pueblos de nuestra provincia hay testimonios de fosas anónimas.

¿Cuántas víctimas mortales hubo? Según nuestras estimaciones, la cifra estaría en torno a las 3.000 personas, aunque la cifra exacta quizá no se sepa jamás. Lo que sí sabemos es que no hubo resistencia; que en la mayoría de los pueblos, las fuerzas de izquierda no dispararon un solo tiro, y que aún así, la represión ejercida por los sublevados reúne todas las características tipificadas por las Leyes Internacionales para definir los Crímenes contra la Humanidad.

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