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Las aventuras de Nono

Este libro fue un clásico de la educación libertaria de principios de siglo. Querido, apreciado y deseado por los compañeros, la primera edición en español contó con una tirada de diez mil ejemplares y posteriormente fue reimpreso en varias ocasiones. De su lectura pudieron gozar por primera vez en castellano aquellos jóvenes que asistían a finales de la primera década del siglo a la Escuela Moderna, donde el pedagogo anarquista Ferrer i Guardia había dispuesto preparar la publicación que tradujo Anselmo Lorenzo como libro de lectura.

Manuel Carlos García. FAL
Sábado 1ro de marzo de 2008


Nono es un niño de la época, con las inquietudes propias de su edad. Su particularidad radica en su afán desmedido por la lectura. Vive y sufre los clásicos maltratos de la educación autoritaria, la despótica escuela donde los maestros pegan a los alumnos. Los padres, faltos de medios económicos, no pueden proporcionar al niño tantos libros como devora. Una noche, a la hora de dormir, un hada le ofrece la posibilidad de vivir lo que en un cuento hubiera podido leer. Así empiezan las aventuras de nuestro personaje, que se va a vivir a Autonomía, un lugar utópico donde los niños y las niñas son iguales, donde no existen malos tratos ni castigos y donde se puede gozar de la libertad. Se prodiga el amor por la naturaleza y se transmiten unos valores que poco brillan en el capitalismo: sinceridad, solidaridad, apoyo mutuo… La educación que reciben los infantes no es la absurda que se imparte en el mundo ordinario del que procede Nono, sino que estimula y satisface la curiosidad y las inquietudes de los niños. No se trata de que se aprendan lecciones de memoria, se pretende que realicen estudios personales que aviven la inteligencia y desarrollen la creatividad. Algunos de los ejercicios que hacen en clase ilustran cómo hasta en las materias que aparentemente son más neutras, como pudiera ser el caso de las matemáticas, la sociedad no está exenta de transmitir sus valores ideológicos y creencias.

Por un accidente, Nono sale de Autonomía, engañado y raptado por un magnate, un argirócrata de Monadio, y hace un recorrido por las aldeas y ciudades donde reina la pobreza, la injusticia, la crueldad… Y va comparando las situaciones, los conflictos y su forma de resolverlos, con las que ha vivido y afrontado en el utópico lugar de donde acaba de salir. Cuando trata de explicar que hay un mundo donde se puede vivir gozando de la naturaleza, en igualdad y libertad, sin autoridad, no le creen. Su discurso llega a oídos de las autoridades y le detienen, y pese a su corta edad va a parar a la cárcel.

Aunque algo maniqueísta, el autor refleja bien el mísero ambiente que se vivía en la realidad de la época y trata de transmitir los valores que debieran proliferar en la nueva sociedad. Como todo libro, hay que entenderlo en el ambiente y momento en que fue escrito. Si bien, con matices, la sociedad ha cambiado, hay aspectos que parece que son como inmutables. A lo largo de sus páginas vamos viendo cómo son las clases más pobres las que menos creen o esperan que la situación puede ser cambiada. En este sentido, es un triunfo del Poder el seguir manteniendo la interiorización de esa actitud, de la desesperanza, en las clases más desfavorecidas.

Para no confundir, el padre de Nono dice en el último capítulo: «No hay hadas ni sucede nada en el mundo que no pueda explicarse por razones naturales; pero bien sabes que en los libros de cuentos que te dan a leer, bajo el relato de acontecimientos maravillosos, suele ocultarse una verdad o un pensamiento que se cree verdadero y justo.»

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