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LA ENSEÑANZA MODERNA (1908–1910) (444) y ESCUELA LIBRE (1911) (445).Revistas racionalistas de Valladolid.

Las dos publicaciones de las que ahora nos ocupamos son parte del resultado de los esfuerzos del maestro Federico Forcada López por difundir la enseñanza racionalista.

Prensa racionalista y educación en España. (1901-1932).Luis Miguel Lázaro Lorente.
Viernes 23 de octubre de 2009


Las dos publicaciones de las que ahora nos ocupamos son parte del resultado de los esfuerzos del maestro Federico Forcada López por difundir la enseñanza racionalista. Su andadura profesional se inicia en Valencia, en el universo ideológico del laicismo; en concreto, en Catarroja, donde se encuentra al frente de la escuela que sostiene la Unión Republicana local en el curso 1906-1907. Es un activo y comprometido conferenciante que lo mismo aborda temas de divulgación cultural, que participa en actos políticos (446). A comienzos del curso 1908-1909 Forcada se encuentra al frente de la “Escuela Irunesa”, fundada en abril de 1908 y sostenida por el Centro Republicano local. Se imparten en ella los Grados Elemental y Elemental Ampliado, y clases especiales de inglés, francés y contabilidad. Es aquí donde va a publicarse, como acción de proyección social de la escuela y su tarea, La Enseñanza Moderna, que aparece justo un mes antes de la inauguración del Centro Escolar, remozado en su dotación y material didáctico, y reorientado en su vertiente pedagógica hacia el racionalismo.

Aun viviendo en otras ciudades, las fluidas relaciones de Forcada con el racionalismo valenciano se mantendrán durante muchos años, y de ello da fe un simple repaso a la nómina de colaboradores de las dos publicaciones. En el primer número de la revista editada en Irún, casi la mitad de sus artículos están tomados de Humanidad Nueva, y en sucesivos números seguirán reproduciéndose textos previamente publicados en la revista valenciana. Ese contacto sostenido en el tiempo se establece de manera especial con Francisco Fuertes, maestro de la “Escuela Moderna” de Valencia, que tiene en la revista irunesa una sección habitual, “Fragmentos de mi diario” o “Pensamientos”. Habiendo sido ya Fuertes excluido del claustro de la escuela valenciana en la primavera de 1909, todavía publica un artículo en Escuela Libre de Valladolid. Tanto en ésta última como en la editada en Irún, se reproducen también textos aparecidos con anterioridad en Escuela Moderna. Los maestros racionalistas Pedro García, maestro en la escuela racionalista de Valencia “Escuela Nueva”, y Leopoldo Quiles, director de la “Escuela Moderna” de Pedralba (Valencia), son colaboradores de La Enseñanza Moderna. Por su parte, Forcada, estando todavía en Valencia, es colaborador de la primera época de Humanidad Nueva a lo largo de 1907 (447). Tres años más tarde, instalado ya en Valladolid, reanuda su concurso con los racionalistas valencianos, en concreto con el semanario Escuela Moderna (448).

Los proyectos educativos de Forcada, en lo ideológico, entroncan bien con la tradición valenciana de un racionalismo escolar que es sostenido y vertebrado, entre otros, por grupos que militan en el librepensamiento, la masonería, en las diferentes familias del republicanismo y en el anarquismo y el sindicalismo. En 1912, viviendo en Santander, Forcada se adscribe de manera oficial a la Masonería (449). Su trabajo en Catarroja (Valencia) está sostenido por el Partido Republicano y, cuando se instala en 1908 en el País Vasco con la “Escuela Irunesa”, lo hace de la mano del Centro Republicano local. Avezado propagandista como era, compagina sus tareas docentes con conferencias a favor de la enseñanza racionalista, dadas, por ejemplo, en los Casinos Republicanos de Santa María y Bertendona de Bilbao (450). Mantiene buenas relaciones con diferentes líderes republicanos. El diputado por Valencia y editor en Madrid de España Nueva, Rodrigo Soriano –antiguo delfín de Vicente Blasco Ibáñez hasta su violenta ruptura personal y política- visita la “Escuela Irunesa” al poco de comenzar su funcionamiento en octubre de 1908 (451). Esta orientación ideológica ahora señalada se materializa con claridad en la línea editorial de La Enseñanza Moderna, donde son abundantes los textos materialistas o directamente anticlericales (452), y encontramos firmas de radicales como José Nakens y Colominas Maseras. No faltan tampoco las colaboraciones y textos de significados libertarios como Anselmo Lorenzo, Élisée Reclus, Sébastien Faure o V. García (453).

A pesar de todo, La Enseñanza Moderna, siendo fiel a su subtítulo, es esencialmente una revista pedagógica. Se publican, desde luego, textos de divulgación científica y cultural, en coherencia con la declaración de intenciones de su primer número en el sentido de consagrarse a “la profunda labor de divulgar y popularizar, en nuestra querida villa fronteriza, los principios científicos que constituirán en lo porvenir el asiento más firme de la Razón y del progreso humanos” (454). Pero como otras publicaciones de esa época –Cultura, Humanidad Nueva, etc.- su primordial razón de ser es la lid ideológica en el ámbito de lo pedagógico y la formación-divulgación en el racionalismo escolar. Buena prueba de lo dicho es que, en una consideración global, predominen los artículos con esos contenidos, y, lo que es aún más significativo, firman esos textos conocidos y reputados maestros racionalistas en ejercicio, como Samuel Torner –director de la “Escuela Moderna” de Valencia y de Humanidad Nueva-, Antonia Maymón, de la “Escuela Moderna” de Zaragoza, o los valencianos Francisco Fuertes, Pedro García y Leopoldo Quiles.

La pauta de la orientación pedagógica de La Enseñanza Moderna la marca con nitidez Federico Forcada, que aprovecha las páginas de la revista para difundir el talante y planteamientos de la labor educativa que desarrolla –primero en solitario y más tarde ayudado por la maestra de Irún, María Mafé- en la “Escuela Irunesa”. Lo hace a través de cinco artículos con el título general de “Nuestra Enseñanza” publicados en los cinco primeros números, de agosto a diciembre de 1908.

Podemos percibir en el origen de ese pensamiento pedagógico, orientado a “formar los grandes caracteres y las poderosas voluntades de una generación libre”, un indudable latido regeneracionista. Tanto en la definición del contexto que enmarca su tarea: “En un país tan perturbado como el nuestro, donde la enseñanza es deficiente y arcaica, necesítanse tópicos que reaviven las aletargadas energías, y estimulantes que contribuyan a que nuestro organismo social no se detenga en la marcha progresiva y ascendente de los pueblos que caminan a la cabeza de la civilización y la cultura” (455). Como en el talante general de su acción editorial: “Seremos correctos y severos, tolerantes y enérgicos, activos e inexorables en nuestra labor intelectual, y fustigaremos sin piedad ni reposo los vicios que nos rodean, cumpliendo así el doble deber de hombres de Ciencia y el de ciudadanos de una nación europea y civilizada” (456).

El racionalismo educativo es su plasmación teórico-práctica. Una acción escolar definida por Forcada con un lema bien conocido en el movimiento: “Ni política ni religión”. No admite que la obra del racionalismo en la escuela sea definida como atea o anticatólica: “Nuestro Dios es el Dios de la Libertad, de la Justicia, de la Virtud. Nuestra religión es la Ciencia, y creemos obrar racionalmente al no admitir en la enseñanza del pueblo injerencias extrañas de los que perdieron su autoridad moral para juzgar sobre materia científica” (457). Esa enseñanza antidogmática que plantea se aleja igualmente del fanatismo político: “Queremos educar las generaciones que vienen sin doctrinarismos políticos que hagan germinar en sus cerebros ideas opresivas, injustas y ambiciosas. Deseamos se moldeen las tiernas e infantiles conciencias en la dulzura y en la bondad, para que no retoñen la intransigencia brutal de los fanáticos ni la intolerancia salvaje de los inquisidores” (458).

Desechando “en absoluto los métodos autoritarios en la enseñanza de los hombres del mañana, a quienes procura educar sin la brutalidad de la fuerza, y sin otro doctrinarismo que el de la Razón y la Ciencia”, Forcada señala también como objetivo de su enseñanza, desarrollada “en un ambiente de benevolencia y afección”, el perfeccionamiento de la conciencia moral “elevándola a las regiones luminosas de la Belleza y el Amor” (459). “La escuela actual”, escribe Forcada, “no trata de otra cosa que de perpetuar la servidumbre intelectual de las generaciones que vienen”; y opondrá sistemáticamente la escuela racionalista a la católica: mientras la primera libera, la segunda esclaviza (460).

El director de la “Escuela Irunesa” utiliza, en casi todos sus artículos, una referencia histórica de la evolución de la educación para concluir en lo absurdo de muchas de las teorías pedagógicas y las prácticas de ellas derivadas. La razón no es otra que su sometimiento a la perspectiva teológica negadora de las verdades científicas. Para él, “los pasados pedagogos desconocían por completo el objeto educativo y las leyes naturales, fisiológicas y sociológicas, que determinan medios y condiciones favorables a la evolución armónica y progresiva de nuestras facultades en su triple aspecto, físico, moral e intelectual, que nos producirá el mayor bienestar posible, y el logro también de nuestra perfectibilidad social” (461). Forcada reclama una elaboración científica de la teoría pedagógica, que debe guiar una práctica educativa que se aleje de “los preceptos anticuados de una pedagogía modelada de modo subrepticio por sacerdotes y tiranos” (462). Para ello, basta no repetir los errores de los que denomina “pasados pedagogos”, y apostar por una fundamentación de la práctica establecida, además de por las ya citadas Fisiología y Sociología, por la Antropología y la Historia Natural (463).

La distribución y, por tanto, la posible influencia de La Enseñanza Moderna, es de una cierta amplitud, y sigue los patrones de otras publicaciones racionalistas en este mismo aspecto. Su propia publicidad habla de que cuentan con “Corresponsales especiales en París, Londres, Habana, Buenos Aires, Montevideo, Río de Janeiro, Zaragoza, Barcelona, Madrid, Valencia y demás importantes poblaciones”. La revista irunesa goza al principio de una buena aceptación, que se traduce en el pronto agotamiento de los dos primeros números. Por la correspondencia administrativa podemos, de forma limitada, conocer algunos datos acerca de la distribución de la revista. En España llegaba a las siguientes poblaciones: Valencia, Igualada, Arévalo, Peralta, Madrid, San Sebastián, Sabadell, Oviedo, Sevilla, Madrid, Barcelona, Alcira, Cullera, Alcudia, Huesca, La Coruña, Vilasar de Dalt, Bilbao, Baracaldo, Zaragoza, Isla Cristina, Calañas, Pamplona, La Felguera, Irún y Sama. Países y ciudades del extranjero en los que comparecía La Enseñanza Moderna son: Perú, USA, Londres, Burdeos, Berlín, París, Bruselas, Habana, Lisboa, Roma, Milán, Orán y Marsella.

El cierre de la revista está, como en el caso de las revistas valencianas, directamente vinculado a la propia clausura gubernativa del Centro Escolar que la sostiene. La “Escuela Irunesa”, al igual que la generalidad de las escuelas racionalistas, tiene que hacer frente desde su inauguración a la hostilidad manifiesta de los sectores más conservadores de la población. Aunque, como cualquier racionalista que se preciase de tal, no podían dejar de hacer una declaración pública a propósito de que “Poco o nada nos arredran los enemigos en creencias y opiniones, o los que, con más ignorancia que perversión, nos combaten cobarde e insidiosamente”(464). Esa referencia a los enemigos es siempre mucho más que retórica.

Al poco tiempo de la presencia de Forcada en la región es sometido por la policía a “estrecha vigilancia”. El celo de la fuerza pública lleva a la detención del maestro en la estación de San Sebastián cuando se disponía a regresar a Irún. En este primer tropiezo la policía se incauta de una serie de materiales que Forcada llevaba encima, como la correspondencia administrativa de la revista, originales de imprenta sin publicar y diversos ejemplares de prensa obrera recibida por intercambio (465). El cuidado con el que las autoridades observan las actividades de la escuela y su director está, sin duda, claramente estimulado por la enorme desconfianza y preocupación con las que los sectores clerical-conservadores de Irún acogen la iniciativa de los republicanos locales. Mientras la “Escuela Irunesa”permanezca abierta, un enfrentamiento más o menos directo entre esos colectivos opuestos no va a dejar de existir hasta que los primeros consigan la clausura de la escuela.

El discurso pronunciado por Forcada en la inauguración del Centro Republicano de Irún es aprovechado para –en un texto anónimo, “encubiertos por la sombra tenebrosa de la falsedad y la hipocresía”, publicado “en un diario vasco calificado de independiente (c.o.)”- atacar a la “Escuela Irunesa”y a las enseñanzas que en ella imparte Forcada por su vinculación al movimiento de escuelas laicas (466). Además, la policía vigilaba la escuela directamente, pues, como denuncia la revista, en algún caso llega hasta a abordar al alumnado a la entrada o salida de las clases para pedirles los nombres de sus padres, de sus compañeros, etc. (467). No faltó tampoco el ataque a la escuela por sus enseñanzas “corruptoras” a través de procedimientos más insidiosos, como el reparto de octavillas por las casas y las calles de la población, que son contestados desde la revista (468). En correspondencia, Forcada también ataca a las escuelas públicas de Irún por su enseñanza de la Doctrina y de la Historia Sagrada (469). En la represión indiscriminada que sigue a la Semana Trágica, centrada de manera especial en las escuelas laicas y racionalistas, la “Escuela Irunesa”, de forma inevitable, no escapa a sus consecuencias. El Centro Escolar es clausurado; Forcada, encarcelado, figurando en el registro penitenciario como “preso político por orden superior” (470).La Enseñanza Moderna, obviamente, cesa en su publicación. En el País Vasco se cierran asimismo escuelas laicas y racionalistas en Sestao y Baracaldo (471). El conflicto ideológico y de intereses quedaba saldado, de momento, en contra del racionalismo. Pero Forcada no iba a desanimarse por ello.

En la primavera de 1910, “elementos políticos de diversas tendencias, e intelectuales enamorados de la cultura popular y de la vulgarización científica” están trabajando para establecer en Valladolid –“viejo solar de la democracia”- un Centro Escolar “comparable por su material, métodos, sistemas y procedimientos educativos, a los mejor organizados en las naciones más cultas de la vieja y civilizada Europa” (472). Se proponen crear una escuela que proporcione a los hijos de las clases populares una amplia y sólida formación intelectual, siguiendo los métodos de la enseñanza racional y alejándose de todo sectarismo o fanatismo. Federico Forcada es uno de ellos. Después de unas semanas en prisión, ya se encuentra otra vez en la brecha, y trabaja para establecer los contactos y buscar los apoyos precisos con los que poner en marcha en la ciudad castellana una nueva escuela racionalista. Con él ha viajado la revista. La Enseñanza Moderna, en su segunda época, pasa a editarse en Valladolid con el mismo formato, número de páginas, precio, periodicidad y orientación de los contenidos.

El 1 de octubre de 1910 comenzaba su andadura ese nuevo Centro Escolar, denominado “Institución Libre de Enseñanza”, con un gran éxito que les lleva a establecer lista de espera para admisión en el nivel de Primaria; la escuela cuenta, además, con clases para adultos (473). De la revista son muy pocos los números editados. De hecho, La Enseñanza Moderna es “suspendida por causas contrarias a nuestra voluntad” en el último trimestre de 1910, según declara el grupo editor, que continúa la tarea bajo el nombre de Escuela Libre.

La nueva revista, de periodicidad quincenal, diferente formato y número de páginas, y un precio de solo 5 céntimos, tiene notables diferencias respecto a su antecesora. Federico Forcada no figura en la primera página como director, pero la redacción y la administración está en el mismo domicilio que tenía La Enseñanza Moderna. A partir del segundo número aparece como órgano del “Ateneo Obrero Sindicalista de Valladolid”, de cuya Comisión Organizadora forma parte Forcada, quien, una vez legalmente constituido, será su primer Secretario General. El Ateneo es una agrupación obrera “partidaria de la cultura y la emancipación de la clase trabajadora” que, según sus Estatutos, tiene como objeto “propagar la cultura científico-economista (sic), y al efecto combatirá todos los sofismas políticos, religiosos y sociales, para cooperar al perfeccionamiento moral, material e intelectual de la clase obrera hasta donde lleguen sus fuerzas, contribuyendo así a la evolución del progreso”. Para conseguir sus fines, “se organizarán veladas, excursiones, etc.” (474). Una de las primeras tareas a que se dedican es a la formación de una biblioteca obrera. Su orientación ideológica es inequívocamente anarquista; los estatutos tienen un artículo transitorio que determina la federación del Ateneo a la Confederación Nacional de Solidaridad Obrera de Barcelona.

Escuela Libre es una publicación esencialmente política. Su autodefinición de periódico “Obrero racionalista-sindical” se ajusta bien a la realidad de su orientación editorial. Existen artículos de temática educativa, pero su peso proporcional respecto al resto de los textos en cada número es bastante menor, de manera muy especial en el segundo. En concreto, se publican solo tres trabajos con esos contenidos, dos de ellos habían aparecido ya con anterioridad en el Boletín de la Escuela Moderna de Barcelona, y el tercero es de Francisco Fuertes, ex profesor de la “Escuela Moderna” de Valencia. También están presentes los inevitables textos de talante anticlerical, pero son los antipolíticos y sindicalistas los más abundantes, alguno reproducido en otras publicaciones anarquistas tal como Acción Libertaria de Gijón (475).

La publicación de Escuela Libre responde a una estrategia propagandística muy habitual en coyunturas electorales, y que es utilizada por fuerzas políticas de distinto signo como elemento clave de sus campañas. Poner en la calle durante unas semanas o, a lo sumo, meses, una publicación que defienda los programas y alternativas de una determinada candidatura o partido político era muy frecuente; en este caso concreto se trata de defender todo lo contrario de lo que por lo común en esos momentos patrocinaban los periódicos más convencionales.

Para afrontar la cita con las urnas en marzo de 1911 aparecerán en Valladolid, como en otras ciudades españolas, medios de comunicación con ese cometido. En el caso de Escuela Libre, que denuncia esa “erupción periodística”como un elemento más de lo que califican como “farsa política”, su objetivo es desenmascarar los tejemanejes de los partidos políticos tradicionales y su manipulación de los verdaderos intereses de los trabajadores. Una de sus secciones habituales se denomina precisamente así, “La farsa política”, donde se ataca sin ambages el parlamentarismo y se defiende la organización autónoma de los trabajadores, en clara coherencia con la voluntad de afiliación del Ateneo a la recién creada CNT. El símil gastronómico es utilizado con no poca inventiva para caricaturizar los procesos electorales de la Restauración, la confección de una gran paella: “El arroz serán los votos. Los cangrejos, los candidatos. Los pollos, los interventores. Y las anguilas, las actas. Los presidentes de mesa actuarán de pinches. Las urnas serán las cazuelas. Y los jefes de los partidos políticos locales, los comensales, que se lamerán los dedos de gusto al catar la anguila. El fuego será el pobre pueblo que está que arde con tantas y tantas paellas como al cabo del año se hacen con él. Hasta que se consuma, no el fuego, sino la paciencia, y se concluyan de una vez las paellas, los guisos y los pasteles. Que tal vez no tarde (476).

Su filiación ideológica es manifiesta: “Somos racionalistas en materia pedagógica, y sindicalistas acérrimos en cuestiones obreras. Aquel dictado integra la característica de la personalidad humana, la razón. Éste, el espíritu socialista puro, es decir, que la emancipación de los trabajadores ha de ser obra de los trabajadores mismos” (477).Y su objetivo último también, propiciar que Valladolid cuente con “un nuevo organismo obrero -el Ateneo- entregado por completo a la misión educativa de las masas proletarias. Su labor ha de ser de paz, de unión y de cultura entre los trabajadores todos. Su finalidad esencial, la organización para la lucha directa, fuera de todo autoritarismo de personas o ideas, que perturben la obra de emancipación intelectual y económica a que dicho organismo se entrega” (478).

Su tiempo de permanencia fue tan efímero como la citada coyuntura electoral, sin que al parecer consiguiera su consolidación como órgano del Ateneo. El papel jugado en todo este proceso por Federico Forcada excede con mucho su actuación como profesional de la educación. Sin embargo, el ya previamente mostrado compromiso con ideologías de progreso no lo hace especialmente extraordinario, aunque sí es más llamativo su decantamiento fuerte por posiciones anarcosindicalistas; algo que, por otra parte, y al menos en esas fechas, parece que era público (479). Escuela Libre tiene, en cualquier caso, una definitiva singularidad con respecto a las otras revistas racionalistas que aquí analizamos, derivada sin duda del especial contexto en el que nace y de los objetivos que asume en función de él.

N O T A S

444 Subtítulo: “Revista Mensual Pedagógica”. A partir de 1909 “Revista Quincenal Pedagógico-Racionalista. Eco de la Liga Internacional para la educación de la infancia”. Director: Federico Forcada. Redacción y Administración: Contracalle, 3, 2º, Irún. A partir del nº 4, Plaza Pí y Margall, 9; y en 1910 se edita en Valladolid, C/ Zúñiga, 28. Imprenta: Viuda de B. Valverde, Irún. Y Ruiz Zurro, Valladolid. Periodicidad: mensual y, a partir del nº 6, quincenal. Número de páginas: ocho, y doce a partir del nº 3.Precio: número suelto 10cts.; paquete de 15 ejemplares, 1 pta.; suscripción anual, 1 pta., y 2 desde el nº 6; extranjero, 1,50 pta. Y 2,50 en 1909. Números localizados: 1-6 (1908-09), 9 (1909) y 3 (1910), 2ª época. En el “International Instituut voor Sociale Geschiedenis de Amsterdam”.

445 Subtítulo: “Periódico quincenal Obrero racionalista-sindical”. Director: Federico Forcada. Redacción y Administración: C/ Zúñiga, 28, Valladolid. Imprenta: Lib. Enc. de J. Montero, Valladolid. Periodicidad: quincenal. Precio: número suelto 5 cts.; paquete de 30 ejemplares 1 pta.; suscripción anual 2 pta., y extranjero 2,50. Números Localizados: 1 y 2 (1911). En el “International Instituut voor Sociale Geschiedenis de Amsterdam”.

446 Vgr.: Su conferencia sobre “El origen histórico de la religión” en el Casino Republicano de la localidad (“Noticias”. El Pueblo (20-III-1907), 2); su participación en un mitin electoral republicano (“Mitins electorales”. El Pueblo (13-IV-1907), 2) ; o su presencia en la celebración del 1º de Mayo para abogar por “la educación revolucionaria del proletariado internacional” y pedir la libertad de Nakens y Ferrer Guardia “que encarna la Ciencia, disipando el sofisma y el error” (“El 1º de Mayo en Catarroja”. El Pueblo (3-V-1907), 2).

447 Vgr. : “La Historia en las escuelas, 5 (30-V-1907); y “Reflexiones”, 10 (30-XII- 1907).

448 Vgr. : “Los Necios de la Vida”, 10 (2-VII-1910); “La enseñanza moderna”, 16 (13-VIII-1910); “Paralelismo histórico”, 25 (13-X- 1910); y “Del ambiente castellano. Por la verdad y la vida”, 65 (29-VII-1911), 4.

449 Pide y es aceptada su iniciación como masón en la Logia “Ibérica” nº 7 de Madrid. Archivo Histórico Nacional. Salamanca. Sección Guerra Civil – Masonería – Expedientes personales. Leg. 306/21.

450 “X”: “De propaganda”. La Enseñanza Moderna 9 (marzo, 1909), 7.

451: “Soriano en la Escuela Irunesa”. La Enseñanza Moderna, 9 (marzo, 1909), 7

452 Vgr.: los textos de Le Dantec, Faure, Médico, Laureano Aragón o Pedro García. Cfr. en Apéndice nº 1 los sumarios de La Enseñanza Moderna.

453 Todo ese universo ideológico está claramente presente en la orientación de las Reciben folletos de la Biblioteca de propaganda libertaria “Archivo Social” de Igualada, y de la de “Tiempos Nuevos” de Barcelona. Las publicaciones periódicas son las siguientes. De Madrid, Las Dominicales, Revista de Medicina y Cirugía Prácticas y El Masón Moderno. De Barcelona, Salud y Fuerza, Tierra y Libertad, Acracia y La Rebeldía. De Sabadell, Cultura y El Trabajo. De Ávila, El Heraldo Mercantil. De Sama de Langreo (Oviedo), El Diario de la Tarde. De Toledo, Humanidad. De Alcira (Valencia), El Obrero Ilustrado. De Granada, La Gaceta Medical del Sur de España. De San Sebastián, Speiro.

454 REDACCIÓN, LA: “Dos palabras”. La Enseñanza Moderna 1 (agosto, 1908), 1.

455 Idem.

456 Idem.

457 FORCADA, Federico: “Nuestra Enseñanza”. La Enseñanza Moderna 1 (agosto, 1908), 2

458 Idem.

459 FORCADA, Federico: “Nuestra Enseñanza” La Enseñanza Moderna 2 (septiembre, 1908), 2

460 FORCADA, Federico: “Nuestra Enseñanza”. La Enseñanza Moderna 3 (octubre, 1908), 1-2.

461FORCADA, Federico: “Nuestra Enseñanza”. La Enseñanza Moderna 4 (noviembre, 1908), 1. 462 FORCADA, Federico: “Nuestra Enseñanza”. La Enseñanza Moderna 5 (diciembre, 1908), 1.

463 FORCADA, Federico. “Nuestra Enseñanza”. La Enseñanza Moderna 4 (noviembre, 1908), 1.

464 REDACCIÓN, LA: “Dos palabras”. La Enseñanza Moderna 1 (agosto, 1908),1.

465 “Detención arbitraria”. La Enseñanza Moderna 2 (septiembre, 1908), 6-7.

466 DIRECTOR DE LA ESCUELA IRUNESA, EL: “Para Jaizquibel”.La Enseñanza Moderna 3 (octubre, 1908), 4-5.

467 “Una nota”.La Enseñanza Moderna 5 (diciembre, 1908), 8.

468 MAESTRO, Un: “En la brecha”. La Enseñanza Moderna 6 (15-I-1909), 3-4.

469 FORCADA, Federico: “Los libros de texto”. La Enseñanza Moderna 9 (marzo, 1909), 3-4.

470 “Hazañas anarquizantes. El maestro de Irún”. El País (2-IX-1909), 1.

471 “Contra los maestros y la enseñanza”. El País (1-IX-1909), 1 y “Las escuelas laicas” El País (11-IX-1909), 1.

472 COMISIÓN, LA: “Institución Libre de Enseñanza de Valladolid”. Escuela Moderna 3 (14-V-1910), 4

473 “La Institución Libre de Enseñanza”. La Enseñanza Moderna 3 (10-X-1910), 10-11.

474 “Ateneo Obrero Sindicalista. Estatutos”. Escuela Libre 2 (febrero, 1911), 4.

475 Se reproduce parcialmente “El Sindicalismo”. Cfr. “Revista de la Prensa. Opiniones y Juicios”. Acción Libertaria 15 (24-III-1911), 4.

476 “La farsa política”. Escuela Libre 1 (enero, 1911), 2.

477 REDACCIÓN, LA: “A los obreros”. Escuela Libre 1 (enero, 1911), 1. Es muy significativo en este sentido el que, a la hora de dar cuenta de las publicaciones con las que sostiene el intercambio, se refiera a “otras publicaciones de diversos matices, que no enumeramos por no hacer demasiado larga esta relación”, y, en cambio, sí mencione explícitamente, además de los folletos y hojas de propaganda de Salud y Fuerza, revistas y periódicos como: Les Temps Nouveaux (París); Freedom (Londres); ¡Tierra! (La Habana); L´Universita Popolare (Milán); Tierra y Libertad (Barcelona); Irún Obrero (Irún); Solidaridad Obrera y Germinal (Vigo); Acción Libertaria (Gijón); El Adaja (Arévalo); La Voz del Pueblo (Tarrasa), y Escuela Moderna (Valencia). Cfr. “Reconocidos”. Escuela Libre 1 (enero, 1911), 2. A excepción de las dos citas de cortesía de Irún y Arévalo y de los extranjeros, todos ellos medios de comunicación bien conocidos en los ambientes obreros, en especial libertarios.

478 “A la lucha”. Escuela Libre, 2 (febrero, 1911), 1.

479 En marzo de 1911 la Agrupación anarquista “Los Egoístas”, radicada en Panamá, propone la celebración de un “Concurso Científico Sociológico” con el soporte de las páginas de Tierra y Libertad y bien dotado económicamente; tres premios iguales de cincuenta pesetas cada uno a los tres artículos que “más breve, más claro y más ameno” aborden tres temas doctrinales. Uno de ellos es “Para que la enseñanza moderna-racionalista de jóvenes libres ¿debe ser “neutral” o anarquista?” Federico Forcada es el que se propone como encargado de juzgar y fallar entre los artículos que sobre el tema se publicarán en la primera página de Tierra y Libertad hasta el 1 de julio de ese año. Cfr. “Mesa revuelta. Iniciativa”. Acción Libertaria, 14 (17-III-1911), 4.

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