(5ª Entrega)

1.4. De nuevo en España. De Valeriano “El pacificador” a la Alianza Obrera Revolucionaria.

Periodista, conferenciante, propagandista, activista internacional, trabajador, la actividad de Orobón era incansable. Hasta tuvo tiempo para adaptar la letra de la vieja canción revolucionaria rusa, “La Varsoviana” que se convirtió en “Marcha Triunfal”.Título sustituido por ¨A las barricadas¨.

Valeriano Orobón Fernández. Anarcosindicalismo y revolución en Europa. José Luis Gutiérrez Molina
Domingo 28 de junio de 2009


Fotografía

Valeriano Orobón (el primero a la derecha, con el número7, durante la celebración del mitin nacional que cerró la campaña pro-amnistía en 1933. Junto a él J. Claro Sendón (1); Miguel González Inestal (2); Melchor Rodríguez (3); José Domenech (4); Vicente Ballester (5) y Manuel Andrés (6) (La Revista Blanca, Barcelona, 1 de agosto de 1933)

Hasta su muerte, en junio de 1936, Valeriano Orobón Fernández desarrolló una actividad espectacular. Tanto en el terreno de la traducción como, sobre todo, en el de sus escritos y en el sindical. Fueron los años de sus traducciones de los diálogos de películas para la empresa Filmófono de Madrid; de las conferencias de despedida de Berlín y del Ateneo madrileño; de los mítines de controversia con socialistas y comunistas; de su reincorporación al secretariado de la AIT; de su destacado papel en la vida de la CNT madrileña y, en especial, de su propuesta de unidad de acción con la UGT. Todo ello en apenas dos años: desde octubre de 1931 hasta abril de 1934, fecha en la que fue detenido y encarcelado. Cuando fue puesto en libertad, a mediados de 1935, estaba mortalmente enfermo y tuvo que recluirse en casa de unos amigos hasta su muerte el 28 de junio de 1936 154.

Antes de regresar a España Valeriano e Hilde no tenían claro donde iban a fijar su residencia. Posiblemente su cercanía a Valladolid, y que era donde residía la editorial para la que trabajaba, le inclinaba hacia Madrid. Pero, su militancia anarcosindicalista le conducía a Barcelona, centro neurálgico del sindicalismo revolucionario español. De hecho, fue en la ciudad condal donde se instaló primero. Le llevaba una cuestión que se iba a convertir en trascendental para la vida del régimen republicano: conocer directamente, las fuerzas y problemas internos de la CNT. El espectáculo le resultó preocupante. Las pasiones personales y las diferencias teóricas y prácticas sobre qué hacer estaban exacerbadas. El resultado era que los sindicatos se desanimaban y resultaban vulnerables a los ataques gubernamentales y de socialistas y comunistas 155.

En Madrid la situación estaba más calmada y, quizás, pudiera ser el lugar adecuado para llevar a la práctica el proyecto de editar una revista teórica para formar a los militantes cenetistas, cuyas carencias consideraba alarmantes. Además de servir de punto de atracción de los intelectuales que, comprometidos con la causa revolucionaria, se iban a inclinando hacia el comunismo 156. La otra línea de su intento “pacificador” entre las tendencias era que la AIT interviniera, dirigiendo, sobre la base de una serie de propuestas, en la conferencia de sindicatos, y congreso, que tenía previstos celebrar la CNT en la primavera y segunda quincena de septiembre de 1932 157. De momento, durante su estancia en Barcelona, Orobón se entrevistó con “treintistas” y “faístas”, para convencerles de la necesidad de, al menos, llegar a un “armisticio” que impidiera la autodestrucción de la organización. Orobón se reunió con Alfarache, Gibanel, Fornells, entre otros por los primeros. De los segundos con Durruti, Ascaso y García Oliver 158.

Las navidades de 1931 las pasaron Valeriano e Hilde en Valladolid. Reencontrándose con la familia e interviniendo en un acto del pequeño sindicato cenetista local, al que provisionalmente se había incorporado su hermano Pedro. Su reaparición pública en la ciudad de su juventud tuvo lugar la mañana del domingo veinte de diciembre en el cine Capitol. Según la prensa su intervención fue muy vehemente 159. A comienzos de 1932 pensaban trasladarse a Madrid. Ya habían alquilado una vivienda , a pesar de las dificultades por las que pasaba Zeus y sin ninguna otra perspectiva laboral inmediata 160.

Los primeros meses de estancia en Madrid fueron de una actividad frenética. Tanto de su militancia sindical como profesional. Posiblemente tradujo una última obra para la editorial Zeus: las memorias de la anarquista rusa Vera Figner 161. Después, en una fecha que no puedo situar exactamente, entró a trabajar en Filmófono, la empresa cinematográfica que había creado en 1929, para la sincronización sonora de películas mudas, Ricardo María Urgoiti, hijo de Nicolás María, el fundador del periódico El Sol 162. Esta empresa, transformada ya en productora, distribuidora y exhibidora cinematográfica en 1931 163, fue la introductora en España de muchas de las películas del cine soviético; la impulsora del cine club Proa-Filmófono, dirigido por Luis Buñuel que fue, también, el director de una serie de películas producidas por Urgoiti que buscaban dignificar el cine popular español 164.

Valeriano entró a trabajar como traductor y redactor de los inter-títulos de las películas para el cine-club. Al parecer, quien recomendó su contratación fue Juan Piqueras, al que seguramente había conocido en París. Valeriano, el propio Piqueras y Armand Guerra se encargaron de traducir las numerosas películas soviéticas que se proyectaron en las sesiones del cine-club. También parece que realizó algunas de las traducciones de las producciones francesas que aquellos años importó Urgoiti 165. Según testimonios familiares y datos procedentes del archivo de Filmófono, entre las películas en cuya adaptación participó están Carbón de Pabst, las obras de Einsenstein, La línea general, Octubre y Acorazado Potemkim, La madre de Pudovkin, Tierra de nadie o Vivir la vida 166. Todas ellas utilizadas en reiteradas veces en los actos culturales anarquistas, o de izquierda en general, de aquellos años 167. En noviembre de 1932, el periódico madrileño CNT, anunció la cuarta sesión de “esta entidad de avanzada cinematografía” . En ella junto, a una película de King Vidor, se proyectó otra alemana llamada Las maletas de O.F.168.

Además, Valeriano Orobón Fernández y Ricardo Urgoiti entablaron una profunda amistad personal. Tenemos diversas referencias del grado que llegó a alcanzar. En una ocasión, hacia 1933 o 1934, cuando se encontraban en la azotea del edificio de Unión Radio, en la Gran Vía madrileña, le salvó la vida evitándole caer al vacío al dar el propietario de Filmófono, un traspié 169. Gesto que éste agradeció profundamente durante el encarcelamiento y tramo final de la enfermedad de Orobón. Durante el año en el que permaneció en la cárcel Modelo de Madrid, a la vez que le envió trabajo, le siguió pagando el sueldo 170. Honorarios que alcanzaban la suma de mil pesetas. Una cantidad nada desdeñable para la época. Esa suma era la que ganaban los diputados171.

Una vez en libertad, y en los meses previos a su muerte, Urgoiti hizo todo lo posible para salvar a su amigo. Incluso se desplazó a Suiza para conseguirle las llamadas “inyecciones de oro” que se suponían era el remedio más eficaz para la tuberculosis . De nada sirvieron los esfuerzos, pero la memoria de Valeriano no desapareció del empresario. Mantuvo las relaciones con la familia Orobón y, en 1963, el día en que mataron a Kennedy, en una conversación entre Ángela Orobón y Ricardo Urgoiti éste todavía utilizaba la coletilla “como decía Vale”.

Con el sustento económico resuelto, conectado con los grupos de intelectuales más destacados del momento, Valeriano ejerció una intensa militancia en la CNT y la AIT. Pocas semanas después de instalarse en Madrid participó en dos actos de gran impacto: un mitin de controversia con los dirigentes comunistas Manuel Adame y José Bullejos, entonces secretario general del PCE, y la conferencia en el Ateneo que tuvo una gran repercusión. Hasta el punto que los textos taquigráficos de ambos actos sirvieron para la edición de los folletos que se reproduce en este trabajo 172. Pero si estos son los actos de mayor repercusión público no son sino la punta del iceberg de una intensa participación en los más diversos organizados por sindicatos y ateneos madrileños 173. Además realizó diversos viajes por el país. Algunos de ellos de controversia, como en el que participó, a mediados de julio de 1932, en la localidad de Puertollano, en Ciudad Real. Otros, estuvieron inscritos en una gira de propaganda, como la que le llevó por Cantabria y Asturias a finales de agosto de 1933, dentro de la campaña amnistía organizada por la CNT 174.

Pero, no sólo fue su participación en la tribuna pública, donde destacó Valeriano. Perfectamente informado de las vicisitudes internas del anarcosindicalismo, protagonizó algunas de ellas. Fue el caso de su intervención en el periódico CNT. La publicación de un periódico nacional se decidió en el congreso madrileño de junio de 1931. Aunque se dio un plazo de seis meses para que saliera, su alto costo -se calculó necesario un millón setecientas mil pesetas mas un fondo de reserva- y las dificultades para encontrar una imprenta, retrasaron su aparición hasta mediados de noviembre de 1932. Desde su primer número sufrió no solo las dificultades de la censura gubernamental, sino también de la oposición interna de grupos que se mostraban en desacuerdo con su orientación 175. En cierta manera recuerdan los avatares de la aparición de Tiempos Nuevos en París siete años antes. Frente a un periódico de contenido estrictamente anarquista, de combate frontal con el Estado -con la secuela de recogidas de ediciones, suspensiones y multas- se alzaban quienes pensaban que el periódico debía moderar sus expresiones y realizar la labor de difusión de ideas y relación entre los sindicatos de la CNT 176.

El nombre de Valeriano sonó, desde un primer momento, como director de la nueva publicación. Sin embargo, finalmente fue elegido Avelino González Mallada quien, tachado de “treintista” tuvo frecuentes encontronazos con otros miembros de la redacción, en especial con Gil Bel, que determinaron una grave crisis interna, que había que añadir a la persecución gubernamental y precaria situación económica. A principios de mayo, el mismo día, nueve de mayo, en que comenzaba la huelga nacional de protesta, convocada legalmente y por cuarenta y ocho horas, por la represión y legislación republicana, el periódico fue suspendido. Ya en los días previos varios de sus redactores fueron detenidos. Para evitar que el periódico fuera recogido por la policía antes de su distribución, se acordó adelantar, los días 7 y 8, la hora de cierre y enviar los paquetes a provincias por duplicado. Muy menguada la redacción, se solicitó la ayuda de Orobón Fernández que, sin dudarlo, se puso incondicionalmente a disposición del periódico 177.

No era la primera vez. Desde su aparición había colaborado asiduamente con el diario confederal. Primero con una sección diaria, llamada “Perspectivas internacionales”, que duró hasta enero de 1933. Que tuvo una continuación, posiblemente también salida de su pluma, en la sección “Información extranjera. Servicio especial de CNT” y “Temas Internacionales” que, de periodicidad más irregular, apareció hasta marzo-abril de 1933. Además de otros artículos referidos a temas nacionales y confederales de actualidad 178. Intensa actividad que simultaneaba, además de su trabajo en Filmófono y como orador de actos de la CNT, con la secretaría de la AIT en España.

Como ya se ha visto, Orobón había decidido mantenerse un segundo plano desde 1930, tras sus diferencias con Souchy. Durante 1931 intervino en el cuarto congreso de la Internacional celebrado en Madrid, como redactor del texto sobre la cuestión agraria que fue presentado y aprobado. En 1932 la CNT le designó su representante en el secretariado internacional 179. Finalmente, en 1933, en Amsterdam, se decidió que el secretariado residiera en España, donde tenía la organización adherida más fuerte. Hasta su traslado, tras los sucesos revolucionarios de octubre de 1934 en España en que fue trasladado a Paris, Valeriano Orobón perteneció a él 180. Durante ese tiempo, representó a la AIT en diversos congresos, como el de la Federación de la Industria Ferroviario en julio de 1933 y, en octubre, acudió al Pleno de Regionales de la CNT 181. Después, en 1934, fue detenido y, a su salida de la cárcel, no pudo retomar la mayoría de sus trabajos por haber entrado ya en la fase final de su enfermedad.

Periodista, conferenciante, propagandista, activista internacional, trabajador, la actividad de Orobón era incansable. Hasta tuvo tiempo para adaptar la letra de la vieja canción revolucionaria rusa, “La Varsoviana” que se convirtió en “Marcha Triunfal”. La melodía que terminaría siendo el himno del anarcosindicalismo español 182. Sin embargo, todavía se puede añadir que lo encontramos relacionado con el núcleo militante del que nacería el Sindicato de la Construcción de la CNT de Madrid que, en junio de 1936, logró terminar con la hegemonía sindical de la UGT en el sector. La prolongada sombra de Valeriano se proyecta en la defensa que los sindicatos del ramo de la CNT hicieron del acuerdo que la AIT, desde los años veinte, tenía de luchar por la implantación de las seis horas 183. Así, en octubre de 1933, durante el conflicto de los trabajadores de la empresa Hormaeche, que terminó con la primera convocatoria de huelga general de la construcción por la CNT en Madrid, participó en la campaña de mítines que, durante las seis semanas que duró, se convocaron para apoyar a los trabajadores 184. Días después, se encargó de cerrar la asamblea que decidió la vuelta al trabajo con la mayoría de las reivindicaciones conseguidas 185.

Estos lazos con Cipriano Mera, Teodoro Mora o Manuel Vergara, se prolongaron de tal forma que, al morir, Feliciano Benito, otro de los más destacados militantes del sindicato de la construcción, con el que había colaborado en un periódico de breve existencia, ¡Rebeldía!, escribió una sentida necrológica 186. Contactos que nos permiten aclarar algunos de los acontecimientos que acompañaron a la propuesta que Valeriano Orobón Fernández realizó a comienzos de 1934 de llegar a una alianza revolucionaria con la UGT.

Resulta conocido que fueron los artículos de Orobón, publicados en el periódico madrileño La Tierra 187, a los que se le atribuye el origen de la polémica primero, y rectificación táctica después, del anarcosindicalismo durante los años siguientes y que cristalizarían con el acuerdo del congreso de Zaragoza de 1936 sobre la Alianza Revolucionaria. Sin embargo, es mucho menos conocido que desde los últimos meses de 1933, se venía discutiendo la cuestión no sólo en el seno de los sindicatos de la CNT, sino en el de los propios grupos de la FAI madrileña. El fracaso de la insurrección de diciembre de 1933 aceleró los acontecimientos. Si los artículos de Orobón aparecieron finalizando el primer mes de 1934, unas semanas antes, el grupo Los Intransigentes, de la federación de grupos anarquistas de Madrid, presentó al comité regional de la FAI un llamado “Proyecto de dictamen sobre la conveniencia de ir a una inteligencia con elementos socialistas a fin de garantizar el triunfo de la futura revolución” 188. En otro lugar, se analiza detenidamente esta cuestión, ahora me quiero centrar en algunos de los componentes del grupo 189.

Al menos tres de ellos, de entre sus miembros más conocidos, estaban íntimamente relacionados con Valeriano. Benigno Mancebo, tipógrafo, editor del periódico El Libertario, en cuyas publicaciones, recordemos, fue editada la conferencia en el Ateneo, y administrador del periódico CNT; Miguel González Inestal, secretario durante un periodo del Sindicato de la Construcción de Madrid, por el que fue delegado al congreso de la CNT de 1931, y miembro de la redacción del CNT y, finalmente, Miguel Hernández, tesorero del comité pro-amnistía con el que Orobón había colaborado durante la campaña de la primavera y verano de 1933. A los que hay que añadir otros destacados militantes de la construcción madrileña, como Teodoro Mora o Cipriano Mera que se mostraron, antes o después, partidarios de la alianza obrera 190. Como se analiza en otro lado, el texto de Los Intransigentes, originó una auténtica escisión en la federación de grupos anarquistas madrileños y el comienzo de una amplia polémica en el seno de la CNT que comenzó por el texto de los faístas madrileños, continuó por la propuesta complementaria del comité regional de la CNT de Centro, controlado por el grupo Los Intransigentes y el artículo de Orobón en La Tierra y, finalmente, estalló en las discusiones del Pleno Nacional de Regionales, celebrado en Barcelona en febrero de 1934.

Acertó, meses más tarde, Benito, en el artículo ya citado, de calificar la propuesta aliancista de los artículos de La Tierra como el “testamento” de Valeriano Orobón Fernández. Desde los años veinte padecía tuberculosis. La intensa vida de trabajo y las penalidades padecidas por las estrecheces económicas sufridas, no ayudaron precisamente a su curación. De forma directa o indirecta tenemos referencias a crisis durante su estancia en Lyon, durante los meses que vivió en Leipzig, en las semanas pasadas en Londres y, finalmente, en los meses previos a su encarcelamiento 191. ¿Qué motivó al ministro de la Gobernación del gobierno de Alejandro Lerroux, Rafael Salazar Alonso 192 a ordenar la prisión de Orobón? Según propias confesiones 193 por el papel que estaba jugando el vallisoletano como defensor de la unidad de acción con la UGT. Resulta significativo que fuera detenido, por primera vez, el ocho de marzo en el momento en que se estaba gestionando el acuerdo entre la CNT y UGT asturianas y cuando, en las restantes regionales cenetistas, la propuesta estaba ganando adeptos y cuando, causa directa del encarcelamiento, una huelga general de la construcción convocada por CNT y UGT paralizaba el sector en Madrid 194.

Valeriano Orobón Fernández fue detenido la madrugada del nueve de marzo en su domicilio. El motivo esgrimido fue el impago de una multa de veinte mil pesetas. Fue puesto en libertad el treinta y uno de marzo. En la cárcel Modelo de Madrid ocupó la celda nº 45 de la 1ª galería y continuó trabajando en las traducciones de Filmófono, cuyo propietario, como ya se ha dicho, se interesó por su libertad. Diariamente recibió las visitas de sus hermanos Pedro y Victor que le llevaban un cesto de comida para completar el deficiente rancho de la prisión. Dos semanas después de su detención, conservaba el buen humor, restaba preocupación por su salud a sus familiares, diciéndoles que podía tomar el sol en el patio, como si estuviera de pre-veraneo antes de ir a Santander, y pensaba que su encierro no iba a durar mucho 195. Así parece que fue, aunque, al parecer, volvió a ser detenido la víspera de su cumpleaños, el 13 de abril en su domicilio, como afirma Nobruzan en su necrológica.

La cuestión que se plantea es el tiempo que permaneció en la cárcel Orobón. Si fue puesto en libertad a fines de marzo de 1934 y ya, enfermo, se trasladó a El Plantío a casa de Mercedes Comaposada, a la que había conocido en 1933 196, donde residió hasta su muerte, o, por el contario, fue de nuevo detenido, en la fecha señalada, y sólo salió libre el 28 de marzo de 1935. No lo he podido delimitar con exactitud. Existen datos que permiten aventurar cualquiera de las dos posibilidades. Los datos de Nobruzán, el único que habla de la detención en abril de 1934, son muy concretos. Afirma que fue detenido y trasladado a la Dirección General de Seguridad, donde fue encerrado en una celda aislado por insolentarse con un policía. Después fue trasladado a la cárcel con una multa de diez mil pesetas. Urgoiti quiso pagarla y Salazar Alonso la elevó entonces a cincuenta mil porque lo quería tener preso por ser un “subversivo que pretendía llevar a cabo la unidad revolucionaria” 197. Es la misma versión que se ha transmitido la familia 198. Pero por otro lado, sus compañeros del secretariado de la AIT no hablan para nada de que permaneciera detenido hasta 1935 cuando presentaron su informe al congreso que se celebró en París. Como tampoco aparece en la relación de encarcelados en Madrid que publico a fines de enero de 1935 Solidaridad Obrera 199.

De todas formas, más allá de estas exactitudes, lo que parece cierto es que Valeriano Orobón Fernández salió gravemente enfermo de prisión. En eso coinciden todas las fuentes. Sobre todo el ya repetidamente citado informe del secretariado de la AIT que deja taxativamente claro que cuando fue liberado, ya enfermo, “no pudo participar más en los trabajos del secretariado”. Como también parece claro que fue en el verano de 1935 cuando Valeriano llegó a la casa de Comaposada 200 en la pequeña localidad de los alrededores de Madrid, El Plantío. Allí pasó los últimos meses de su vida. Rodeado de sus familiares, como Pedro que no quería reconocer la situación, y amigos, como Urgoiti buscando inútilmente el remedio milagroso. Tomaba una rigurosa medicación y pasaba los días tumbado en el porche al sol. Mantuvo su peculiar sentido del humor hasta el último momento. Bromeaba con su enfermedad comparándose con un sifón que se iba vaciando y que lo que quedaba era lo que le restaba a él 201.

Falleció un soleado día de fines de junio de 1936: el domingo 28. La noche del sábado anterior, transcurrió normalmente. A medianoche charló con sus acompañantes y se durmió. Hacia las seis de la mañana comenzó a agonizar en medio de un terrible ataque de tos. Pocos minutos después, murió 202. Le rodeaban su madre, Luisa, su compañera Hilde, y sus hermanos Victor y Pedro. Hacía apenas dos meses que había cumplido los treinta y cinco años. Fue enterrado el día 29 en el cementerio de Aravaca.

Su fallecimiento levantó una oleada de muestras de condolencia y lamentos por la personalidad que el movimiento anarquista perdía. En las semanas siguientes numerosas necrológicas aparecieron en la prensa obrera 203. Salvo el periódico madrileño Heraldo de Madrid 204, la prensa burguesa no se hizo eco de la noticia. Sin embargo, para el anarcosindicalismo español su personalidad iba a perdurar en el tiempo. Sobre todo cuando se vio engrandecida por los acontecimientos que apenas dos semanas más tarde sacudieron la piel del toro ibérico: una sublevación, encabezada por el ejército fue derrotada y, el pueblo unido, en armas, había comenzado la revolución por la que tanto había luchado Valeriano. Sus propuestas aliancistas, si ya había tomado carácter orgánico en la CNT con el dictamen del congreso de Zaragoza, en mayo, ahora se veían revalidadas por los hechos.

No extraña por tanto que en recuerdo de su alta figura, elegantemente vestido la mayoría de las veces, con gafas redondas de pasta, que aumentaban su aire intelectual, se produjeran numerosas iniciativas durante la guerra civil y los largos años de exilio y dictadura. Así, uno de los batallones de una de las columnas formadas por los revolucionarios, la del Rosal, recibió su nombre 205. Hasta 1939 hubo varios intentos de publicar una biografía suya. La Revista Blanca la anunció en julio de 1936 y después, en el verano de 1938, el comité peninsular de la FAI quiso publicar un volumen con su obra. Por lo que conozco no llegó a fructificar debido a que el archivo de Valeriano, que había quedado en El Plantío, cayó en manos de los sublevados al ocupar éstos la población en el otoño de 1936 206. Después, una vez consumada la derrota, son numerosas las referencias en las publicaciones, memorias y prensa anarcosindicalista del exilio 207. En 1968 existía un grupo anarquista llamado “Orobón Fernández”.

Pero la mejor muestra de su personalidad es la atracción que ha despertado su obra hasta hoy día. Incluso para autores, tan poco sospechosos de excesivas simpatías por el anarquismo español, como Julián Casanova, John Brademas o Javier Paniagua.

Para el primero de ellos 208, Valeriano Orobón Fernández tuvo el mérito de ser, durante la Segunda República, el primer anarquista “con autoridad” que tendió un puente hacia los socialistas. Para el historiador y político norteamericano 209, intentó una “tercera vía” por la que la CNT, a la vez rechazaba el reformismo treintista, mantenía la base activa que la FAI pretendía trasladar a los grupos de afinidad. Finalmente, para Javier Paniagua 210, Orobón tuvo la visión de plantear una alternativa a la construcción revolucionaria desde una perspectiva anarcosindicalista. El historiador valenciano piensa que la cuestión que Valeriano plantea es la de que de los grandes teóricos del anarquismo no podía extraerse ninguna propuesta concreta aplicable a la estructura económica. Por lo que, para salir de la situación de crisis que provocaba, hacía falta formular una teoría económica de la revolución libertaria. Sobre estas, y otras cuestiones de la obra y pensamiento de Valeriano Orobón Fernández, trata el siguiente capítulo.

154 Todas estas cuestiones se tratan ampliamente en el capítulo 2, especialmente en los apartados 4 y 7.

155 En carta de Valeriano Orobón Fernández a Rudolf Rocker, 31.12.1931, IIHS-FMN. Para un desarrollo más amplio de estas cuestiones el apartado segundo del capítulo segundo.

156 La revista se iba a llamar La revolución social, nombre que pretendía ser una declaración de principios.No tengo constancia de que llegara a salir. En 1934, se publicó un periódico de ese nombre que se presentaba como portavoz de los sindicatos madrileños de la CNT. Conocemos un número que se conserva en el IIHS de Amsterdam. Lo llamativo es que en su cabecera figura que se trata de su segunda época. ¿Fue la primera el proyecto de Orobón? No lo sabemos, aunque su influencia en la federación local podría haber hecho que se adoptara el nombre del intento fallido de Valeriano. En carta de Valeriano Orobón Fernández a Rudolf Rocker, 31.12.1931, IIHS-FMN. Para la cabecera, Marta Bizcarrondo, “Periódicos españoles en el Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam”, Revista de Trabajo, Madrid, noviembre 1977, págs. 289-355.

157 La propuesta de intervención de la AIT en la carta a Rudolf Rocker citada en las nota precedentes. Sobre el contenido de la propuesta “pacificadora” ver el apartado tercero del capítulo segundo. La conferencia de sindicatos, así como el congreso, previsto para el otoño de 1932, fueron finalmente suspendidos por la situación de anormalidad orgánica de los sindicatos resultante del enfrentamiento con el gobierno republicano-socialista. Por las mismas fechas en que Orobón comunicaba sus impresiones a Rocker, se encontraba en España Agustín Souchy que había acudido al Pleno Nacional de Regionales, máximo órganismo de la CNT entre congresos, celebrado en Madrid a mediados de diciembre e 1931. En circulares nºs 12 y 13 del CN de la CNT y actas de los Plenos Nacional de Regionales celebrados en Madrid del 13 al 17 de diciembre de 1931 y 13 al 16 de abril de 1932, Boletín de la CNT de España, Barcelona, nºs 4, 6 y 8, enero y julio de 1932.

158 Progreso Alfarache, Agustín Gibanel y Ricardo Fornells eran tres de los firmantes del “Manifiesto de los Treinta” de septiembre de 1931. A los dos primeros los conocía del exilio en Francia. Alfarache había sido secretario del comité nacional en los momentos previos a la caída de la monarquía. Las entrevistas con Durruti y sus compañeros tuvieron que celebrarse en la cárcel. Ascaso estaba detenido, desde mediados de octubre, por la reactivación del sumario de la muerte del cardenal Soldevilla; Durruti por estar procesado por “ultrajes a la autoridad”por su intervención en un mitin para pedir, precisamente, la libertad de Ascaso. En Abel Paz, Durruti en la Revolución española, Sevilla, Fundación de Estudios Libertarios Anselmo Lorenzo, 1996, pág. 307.

159 El mitin lo organizó la CNT vallisoletana para explicar la posición del sindicato ante el problema del paro. Junto a Valeriano intervinieron Manuel Pérez, Aurelio Álvarez y José Villaverde que regresaban a sus respectivas localidades de residencia tras asistir al Pleno Nacional de Regionales que se había celebrado en Madrid los días anteriores. Un anuncio y breve reseña en El Norte de Castilla, 20 y 22.12.1931. También en Manuel Pérez, 30 años de lucha. Mi actuación como militante de la CNT y anarquista español, manuscrito, pág. 68. Pedro Orobón militó en el sindicato de la CNT de Valladolid durante los años treinta. Desde ellas mandó colaboraciones al periódico CNT sobre temas locales. Como, “Por tierras de Castilla” o “Todo esto es la República”. En CNT, Madrid, 29.11.1932 y 14.3.1933, respectivamente. Durante la primavera de este año se trasladó también a Madrid ya que figuró como miembro del secretariado español de la AIT en Madrid. En CNT, Madrid, 20.7 y 28.9.1933

160 Orobón no comunicó su domicilio particular, al menos por carta, ni a su íntimo amigo Rudolf Rocker. Le pidió que le escribiera a la dirección de la editorial, el la calle de Alcalá 106. En carta de Valeriano Orobón Fernández a Rudolf Rocker, 31.12.1931, IIHS-FMN.

161 Para esta autora ver el apartado correspondiente a las traducciones en la parte segunda.

162 Sobre la figura del padre de Nicolás Urgoiti existe el trabajo de Mercedes Cabrera, La industria, la prensa y la política. Nicolás María de Urgoiti (1869-1951), Madrid, Alianza, 1994.

163 Sobre Filmófono, que tuvo un importante papel en el cine español de los años treinta se pueden consultarRomán Gubern, Historia del cine español, Madrid, Cátedra, 1995, pág. 135; Julia Cela, “La empresa cinematográfica española Filmófono (1929-1936), Documentación de las Ciencias de la Información, nº 18, Madrid, 1995, págs. 59-85; José Luis Borau, Diccionario del cine español, Madrid, Academia de las Artes y Ciencias Cinematográficas- Alianza, 1998, Sobre Filmófono Josetxo Fernández de los Arcos y Luis Fernández Colorado, presentaron una comunicación a un congreso sobre Buñuel titulada "Travesías de la inquietud: Buñuel, Urgoiti y Filmófono", todavía inédita. Estos autores, preparan también una biografía de Ricardo María Urogiti que será publicada proximamente.

164 El cine club Proa-Filmófono, realizó sus actividades en el Palacio de la Prensa, bajo la iniciativa de Fernando Remacha y Luis Buñuel. En él se proyectaron películas del propio Buñuel, como La edad de oro, de Pabst, Einsenstein o René Clair a partir de las películas que, en París, seleccionaba Juan Piqueras, En el consejo de administración de Filmófono figuraban, además de Urgoiti, Valentín Ruiz, José Vivar y Manuel Ballesteros. Las películas populares, cuatro, fueron realizadas por un equipo formado por José María Beltrán (operador), Eduardo Ugarte y Enrique Herreros (guionistas) y Luis Buñuel (productor ejecutivo y supervisor). La primera de ellas Don Quintín el amargao (1935), dirigida nominalmente por Luis Marquina, fue un gran éxito económico y de público que posibilitó la realización de La hija de Juan Simón (1935), de José Luis Sáenz de Heredia y Nemesio M. Sobrevila; ¿Quien me quiere a mí? (1936), también de Sáenz de Heredia y ¡Centinela, alerta! (1936), del francés Jean Grémillon. La actividad de Filmófono cesó con la guerra civil y se reanudó en la Argentina durante 1939-1942. A su regreso a España en 1943 continuó distribuyendo películas hasta mediados los años cincuenta. Más datos en los títulos citados en la nota anterior. Para Piqueras, Juan Manuel Llopis, Juan Piqueras, el “Delluc” español, Valencia, Filmoteca, 1988, 2 vols.

165 Estos datos me ha sido facilitados por Josetxo Cerdán, de la Universidad Autónoma de barcelona, y Luis Fernández Colorado, de la Autónoma de Madrid quienes, en la actualidad, están trabajando sobre la figura de Ricardo María Urgoiti.

166 Las referencias en Salvador Cano Carrillo, “Valeriano Orobón Fernández”, Ruta, Caracas, nº 26, 1 de febrero de 1976, pág. 21, Solidaridad Obrera, Barcelona, 18.4.1935, Angelita Orobón, s.f. y Ester Martínez, 1998. Además de las informaciones que me han facilitado del archivo Filmófono los profesores Cerdán y Colorado. Según éstas, sin poder atribuir claramente la autoría Orobón, junto a Piqueras y Guerra, participó en las traducciones de, al menos, los films: Arsenal humano de A.Room; Artemio, cargador del Volga de Petroff-Bitoff; El camarero de Protazanov; El express azul de Ilia Trauberg; El hombre que perdió la memoria de Friedrich; Incendio en Kazan de Jiri Taritsch; Acorazado Potemkim, Octubre y La línea general de S. M. Eisenstein; La madre y El fin de San Petersburgo de Pudovkin; La cartilla amarilla deF. Ozep; Tres cuentos de Chejov de Kousneroff; El pueblo del pecado de Olga Prebojeanskiai y La mujer del guardia blanco de Strichak y Ponsnanski. Como al parecer lo hizo también en la mayoría de los títulos importados por Urgoiti de Francia. Armand Guerra era el pseudónimo de José María Estívalis Cabo (1886-1939) un inquieto anarquista español, tipógrafo y crítico, que tras viajar por casi toda Europa, Asia Menor y Norte de África, recaló en París. Participó en la fundación de Le Cinema du Peuple, entre 1913 y 1914. De estos años es la reciente recuperada película suya sobre la Comuna parisina de 1871. Perfeccionó sus conocimientos técnicos cinematográficos en los estudios berlineses de la UFA. Tras unos intentos infructuosos en 1917-18 y 1926, regresó a España definitivamente en 1931. En 1936, como director, guionista y actor, renació para el cine con la película Carne de fieras cuyo rodaje finalizó en plena guerra. Durante la revolución realizó tres documentales, hoy desaparecidos, cuyas peripecias de rodaje relató en su libro A través de la metralla (Valencia, 1938. Reedición Editions du CERS-Université Paul Valery. Sobre su peculiar figura se puede consultar el “Armand Guerra”, en El Noi, nº 3, Fundación Salvador Seguí, Valencia,1995 y la película de Ezequiel Fernández, Réquiem por un cineasta español que, apoyándose en documentos, entrevistas y fragmentos de las películas de Guerra, retrata la vida de este sugestivo personaje.

167 Así, el domingo 7 de octubre de 1934 se iba a celebrar, a las diez de la mañana, una velada en el Monumental Cinema, otro de los cines de la cadena de Urgoiti, en la que junto a la actuación del guitarrista Niño Sabicas y la cantaora Niña de la Puebla, se iba a proyectar la versión española, “obra de Valeriano Orobón Fernández”, de Carbón. El acto organizado por el Cuadro Artístico Cultura Popular, fue suspendido por los sucesos revolucionarios de aquellos días. En CNT, Madrid, 4.10.1934. Igual sucedió en Barcelona en donde, nuevamente Carbón, inició unas sesiones cinematográficas divulgadoras organizadas por el cenetista “Grupo de Operadores Cinematográficos”. En ellas también se proyectó La línea general, En Solidaridad Obrera, Barcelona, 15.8.1934 y 23.3.1935.

168 La nota en CNT, Madrid 17.11.1932. La película de Vidor era Y el mundo marcha, calificado como el “más humano” de su director. De la alemana, producida en 1931 y dirigida por Alexis Granowsky, se decía que era una “sátira sobre las grandes y pequeñas vanidades de este mundo y de estos tiempos”.

169 En Ester Martínez, 1998. Ricardo María Urgoiti Somavilla había nacido en 1900. Estudió en los Estados Unidos de donde volvió con la idea de crear una gran emisora de radio. En 1925 creó Unión Radio cuyo centro emisor quedó instalado en el edificio de los Almacenes Madrid-París. Para Unión radio Lorenzo Díaz, La radio en España, 1923-1993, Madrid, Alianza, 1992, págs. 97-119 y las correspondientes a la entrada Urgoiti, Ricardo del índice onomástico.

170 Carta de Valeriano Orobón Fernández a su madre, Madrid, 22 de marzo de 1934 (desde la cárcel Modelo, 1ª Galería, celda 45)

171 Por dar una referencia comparativa, un dependiente de primera cobraba por aquellos años unos 400 pesetas. En Angela Orobón, s.f. y Ester Martínez, 1998. De la intensidad de la relación puede dar idea que, ya muerto Valeriano, durante las turbulencias de la revolución, Pedro Orobón avisó, y firmó la documentación necesaria, para que Urgoiti saliera de España por Alicante al conocer que su vida corría peligro.

172 El mitin se celebró en el madrileño teatro Fuencarral, el domingo 25 de febrero. La intervención de Valeriano Orobón Fernández fue reproducida en un folleto aparecido tras su muerte, sin fechar ni localizar, en base a la crónica del acto aparecida en Solidaridad Obrera, Barcelona, el día 2 de marzo de 1932. También recoge la intervención del vallisoletano en la plaza de toros Monumental de Barcelona en el mitin, celebrado el 5 de noviembre, que cerró la campaña abstencionista de la CNT en las elecciones a diputados de ese mes. También intervinieron Buenaventura Durruti, Francisco Isgleas y Benito Pabón. El texto es el de la crónica aparecida, también en Solidaridad Obrera, el 7.11.1933. La conferencia en el Ateneo tuvo lugar el día 6 de abril de 1932, en los locales de la calle del Prado de la institución madrileña. El folleto, con prólogo de Ramón J. Sender, lo editó, en 1932, el servicio de librería del periódico El Libertario que editaban los anarquistas madrileños, dirigido por Benigno Mancebo Hernández, miembro del grupo Los Intransigentes al que pertenecían, además, entre otros, Serafín y Miguel González Inestal, Máximo Palomir, Casiano Zabala y Miguel Hernández. Sobre el contenido de la conferencia ver el apartado quinto del capítulo segundo. Los miembros del grupo en Archivo Comité Peninsular de la FAI, Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam [En adelante APCFAI-IIHS], micro 149.

173 El 1 de mayo de 1932 en el cine Victoria de la calle O’Donell, en un acto organizado por la sección de Albañiles del sindicato de la Construcción; el 21 de julio, en el salón La Parrilla, situado en la calle Nicolás Sánchez de la la colonia de Usera, intervino, junto a David Antona y Francisco Tortosa, en una charla sobre “Las religiones a través de la historia”; hasta fin de año en el ciclo semanal que la Federación Nacional de la Industria Ferroviaria daba en sus locales. Durante 1933 participó activamente en las campañas pro-amnistía y abstencionista. Participó en actos celebrados en el Frontón Central, el 26 de marzo, junto a Acracio Bartolomé, Miguel González, Avelino González Mallada y Cipriano Mera; en la subsección de la empresa ferroviaria MZA, el 5 de abril, con el tema “La lucha social en el plano internacional”; en el local de la calle Concordia del Ateneo Libertario de Puente de Vallecas, en donde habló, el 4 de mayo, sobre “Consideraciones sobre el fascismo”; en el teatro Maravillas de Madrid, junto a Mauro Bajatierra, Ángel Rodríguez y Teodoro Mora, el 2 de julio; el 16 del mismo mes en el central de la campaña con Ramón Andrés, José Domenech, Miguel González, Claro Sendón, Vicente Ballester y Melchor Rodríguez en el Monumental Cinema de Antón Martín; el 13 de octubre en un acto en recuerdo de Francisco Ferrer, celebrado en la sede de la Federación Local de Sindicatos en la calle Flor Alta, 10; el 23 de noviembre en el acto del cine Europa en el que la CNT fijó su posición tras los resultados electorales. También intervinieron Pedro Falomir, Francisco Ascaso, Buenaventura Durruti, Avelino González Mallada, Juan García Oliver y María Silva Cruz, “La Libertaria”. En La Tierra, Madrid, 29.4, 20.7 y 12.10.1932 y CNT, Madrid, 22 y 25.3., 4.4., 3.5.1933

174 El acto en Puertollano a partir de la crónica, realizada por Jacinto Toryho, de otro mitin en el que participó Orobón en la ciudad manchega. En La Tierra, Madrid, 27.7.1932. La gira por el norte de la península le llevó a Santander, el 28 de agosto en el cine Frontón con Horacio Martínez Prieto, el 30 en La Felguera, en el salón París, con Acracio Bartolomé y José María Martínez. En CNT, Madrid, 2 y 4.9.1933. También participó en La Coruña en el mitin que se celebró en el teatro Rosalía de Castro en octubre en apoyo del sindicato de la Construcción de la ciudad gallega que mantenía una huelga, desde hacía más de dos meses, en apoyo de la amnistía para los presos y la jornada de seis horas. En CNT, Madrid, 24.10.1933. Agradezco a Eliseo Fernández la información que, sobre este acto, me ha facilitado. Antes, en mayo, participó en un mitin en Logroño, con motivo del 1º de mayo, junto a Avelino González Mallada, director del periódico CNT y el militante local Faustino Villamor. En Carlos Gil Andrés, Echarse a la calle. Amotinados, huelguistas y revolucionarios (1890-1936), Zaragoza, Prensas Universitarias, 2000.

175 Para el periódico CNT-AIT, Memoria del Congreso Extraordinario celebrado en Madrid del 11 al 16 de junio de 1931, s.f., s.l., págs. 107-109 y “Actas del Pleno de Regionales celebrado en Madrid los días 13 al 16 de abril de 1932", Boletín de la CNT de España, Barcelona, mayo 1932. Para las vicisitudes internas de esta primera etapa “La vida interna de “CNT” (I y II) y “Deshaciendo equívocos” (I y II), CNT, Madrid, 1, 2, 3, y 4.8.1933.

176 La elección del director del CNT, se realizó por acuerdo de las regionales en el Pleno Nacional celebrado en Madrid a fines de agosto. La situación del periódico se discutió durante la sexta sesión que terminó con la votación a favor de González Mallada, de seis regionales frente a la propuesta andaluza de que fuera Orobón. En “Actas del Pleno de Regionales celebrado en Madrid los día 28 al 30 de agosto de 1932", Boletín de la CNT de España, Barcelona, septiembre de 1932. Salvador Cano asegura que la mayoría de los militantes consultados preferían a Orobón y que la elección del asturiano se debió a que Valeriano no era “hombre de grupos” minusvalorando su preparación perodística. En Salvador Cano Carrillo, “Valeriano Orobón Fernández”, Ruta, Caracas, nº 26, 1 de febrero de 1976, págs. 28-29. González Mallada era uno de los más conocidos militantes de la CNT asturiana. Muy relacionado con José María Martínez, fue director de la mayoría de la prensa libertaria de los años veinte, a la vez que trabajaba como maestro. La primera redacción estuvo formada además de por Mallada, por Feliciano Benito, como administrador, y, como redactores, Juan Oses Hidalgo, Gil Bel Mesonada, David Antona, Acracio Bartolomé y Miguel González Inestal. En “Extracto del Pleno Nacional de Regionales celebrado en Madrid del 12 al 15 de junio de 1933", en Archivo Comité Nacional de la CNT. Instituto Internacional de Historia Social de Amsterdam [En adelante ACNCNT-IIHS], microfilm 262. Tras ser rechazada la dimisión del director, a fines de enero de 1933, la redacción fue reorganizada en agosto. La secretaría de la redacción la ocupó Lucía Sánchez Saornil y como redactores quedaron José Claro Sendón, Miguel Pérez Cordón, Liberto Callejas, Juan Oses Hidalgo, Carlos Rivero y el propio González Mallada que ocuparía la dirección provisionalmente, una vez que la rechazó Eusebio Carbó, hasta que los sindicatos nombraran a uno mediante un referendum. La nueva redacción en CNT, Madrid, 19.8.1933. Después de un año de publicación, con una suspensión gubernativa de prácticamente todo el mes de mayo, el periódico dejó de hacerlo el 9 de diciembre de 1933, tras el segundo intento insurrecional anarcosindicalista. Reapareció el 21 de agosto de 1934 con una redacción nombrada por las regionales cenetistas y el director, nombrado, en referendum, por los sindicatos. Fueron, Liberto Callejas, director, Lucía Sánchez Saornil, secretaría, Juan García Oliver, Vicente Ballester, Herminio Jiménez, Acracio Bartolomé y Antonio Vidal. En CNT, Madrid, 24.8.1934 y “Actas del Pleno Nacional de Regionales celebrado en Madrid los días 23 a 25 de junio de 1934" en ACNCNT-IIHS, microfilm 262. Este segundo periodo de publicación terminó, el 4 de octubre de 1934, con motivo del movimiento revolucionario de ese mes.

177 Valeriano explicó su intervención durante esos días, respondiendo a un artículo de Santiago Tronchoni aparecido en la revista Sindicalismo, portavoz de la Federación Sindicalista Libertaria inspirada por Juan López y Juan Peiró, en un artículo titulado “Por la verdad”, CNT, Madrid, 17.6.1933. También “Extracto del Pleno Nacional de Regionales celebrado en Madrid del 12 al 15 de junio de 1933", en ACNCNT-IIHS, microfilm 262, pág. 17. Para la huelga nacional de mayo de 1933, José Luis Gutiérrez Molina, Crisis burguesa y unidad obrera. El sindicalismo en Cádiz durante la Segunda República, Madrid, Fundación Anselmo Lorenzo, 1994, págs.257-261.

178 La sección “Perspectivas Internacionales”, firmada por Orobón, apareció desde el primer número de 14.11.1932 con un artículo titulado “Quince años de bolchevismo”. Después, prácticamente diario hasta el 26.12.1933. A finales de enero de 1933 comenzó la publicación de “Información extranjera”, sin firma, aunque por su temática y estilo parece ser de Valeriano. Más irregular, fue sustituida en marzo por “Temas Internacionales”, sin firma, pero con idéntica características que la anterior. De otro lado, las páginas del CNT acogieron otros artículos firmados por él, sobre diversas cuestiones. Como “España y la política de alianzas” (28.11.1932), “Bola de sebo” (2.12.1932), “Rudolf Rocker” (25.3.1933), “Cristo en Casas Viejas” (15.4.1933) o “Reflexiones sobre la pasada huelga general. Otra vez en la brecha” ( 29.5.1933). La relación completa en el apéndice de la obra de Orobón.

179 Su nombramiento se efectuó en el Pleno de Regionales celebrado en Madrid a mediados de abril de 1932. Lo fue a propuesta de las delegaciones de Asturias y Andalucía. En “Actas del Pleno de Regionales celebrado en Madrid los días 13 a 15 de abril de 1932", Boletín de la CNT de España, nº 6, mayo de 1932.

180 En “IV Congreso Mundial, celebrado en Madrid (España) en los días 16.20 de junio de 1931" Servicio de Prensa de la Asociación Internacional de loas Trabajadores, Barcelona, nº 1. s.f. y Pedro Herrera y J.Pérez Burgos, La AIT, Argel, Elan, 1946, pág. 53. Con Orobón estuvieron en el secretariado Eusebio Carbó, Müller y Rocker.

181 El IV congreso nombró secretario en funciones de AIT a Agustín Souchy, con un secretariado Ibérico, cuyo secretario debía ser nombrado por la CNT, de acuerdo con bureau de la AIT. Fue nombrado Ángel Pestaña. En abril de 1932 se reunió en Madrid un pleno de la Internacional que nombró a los otros cuatro miembros del secretariado: Carbó, A. Müller, R. Rocker y Souchy. En una reunión de este secretariado en julio de 1932, en Berlín se decidió que Schapiro y Carbó organizaran el secretariado Ibérico en Barcelona. En 1933 fue trasladado a Madrid, momento en el que entró Valeriano Orobón Fernández. En junio de 1934 volvió a trasladarse a Barcelona. En “Actas del Congreso de la AIT celebrado en París del 24 al 31 de agosto de 1935", Archivo de la AIT, Fundación Anselmo Lorenzo. También asistió al congreso de la Federación Nacional de Transportes Marítimos celebrado en Gijón del 15 al 18 de julio de 1933.

182 La canción llegó a España durante los años treinta, al parecer, por unos anarcosindicalistas alemanes que huían de Hitler. Pronto se hizo popular y Ángel Miret y Valeriano Orobón Fernández le hicieron los arreglos musicales y la adaptación de la letra, respectivamente, que aparecieron publicadas en el Suplemento de Tierra y Libertad, correspondiente al mes de noviembre de 1933. El título de “Marcha triunfal” no cuajó y fue sustituido por el más popular de “A las barricadas”, comienzo del estribillo. Sustituyó al tradicional himno anarquista español, “Hijos del pueblo” compuesto a finales del siglo XIX.

183 Sobre esta cuestión y la lucha por las seis horas, conseguida por el sindicato de Sevilla en mayo de 1936 se puede consultar José Luis Gutiérrez Molina, “El ramo de la construcción de Sevilla y la jornada de 6 horas (1870-1936)”, en Antonio Miguel Bernal, Manuel Ramón Alarcón y José Luis Gutiérrez Molina, La jornada de sies horas. Movimiento obrero y reducción de la jornada de trabajo en el ramo de la construcción de Sevilla, Sevilla, Centro Andaluz del Libro & Libre Pensamiento, 2001, págs. 33-106.

184 Intervino el jueves 12 en el celebrado en el cine Estambul de Ventas. Lo presidió Serafín González Matesanz, Antonio Serrano y Teodoro Mora. En CNT, Madrid, 14.10.1933.

185 El acto se celebró, con la asistencia de unos treinta y cinco mil trabajadores, en el estadio Metropolitano. Un amplio reportaje en CNT, Madrid, 13.11.1933.

186 Feliciano Benito, “Rasgos de la vida de un luchador: Cómo conocí a V.Orobón Fernández”, Construcción. Órgano del Sindicato Único del Ramo, Madrid, 11.7.1936. Este mismo periódico, en su número de 4 de julio, publicó el artículo que Orobón escribió en ¡Rebeldía!. Sobre este periódico poco conocemos. Su primer número iba a aparecer el sábado 24 de febrero de 1934, aunque finalmente no lo hizo. Se puso a la venta el 14 de abril de ese mismo año. Sin embargo, no llegó a los quioscos. Todavía en imprenta, las autoridades lo denunciaron y fue secuestrado por la policía. En su redacción colaboraban, además de Orobón Fernández, Jacinto Toryho, Benigno Mancebo Hernández, Feliciano Benito Anaya, Miguel González Inestal, José García Pradas, Mauro Bajatierra Morán, Avelino González Mallada, Ángel Rodriguez, David Antona Domínguez García y Melchor Rodríguez. En La Tierra, Madrid, 24.2 y 14 y 16.4.1934. Todos ellos destacados anarcosindicalistas madrileños del momento. Al parecer no volvió a salir ningún otro número. Su publicación formó parte de la difusión de la estrategia de alianzas con la UGT, al parecer, causa de su cierre, como lo fue del encarcelamiento de Valeriano.

187 Valeriano Orobón Fernández, “Consideraciones sobre la unidad. ¡Alianza Revolucionaria, sí! ¡Oportunismo de bandería, no!” y “Consideraciones sobre la unidad. La Plataforma de la Alianza”, La Tierra, Madrid, 29.1. y 31.1.1934. El primero volvió a ser incluido en la edición del día 30 de enero por haber sido recogida por las autoridades la edición del día anterior. Para esta cuestión en extenso se puede consultar el apartado 7 del capítulo 2.

188 Grupo Los Intransigentes, 25 de diciembre de 1933. En ACPFAI-IIHS, Microfilm 149.

189 A finales de 1933 el grupo Los Intransigentes tenía dieciocho miembros. Conocemos, por un informe al Comité Regional de la FAI de Centro los nombres de doce de ellos: Angel, Antonio, Eustaquio e Higinio Rodríguez, Serafín y Miguel González Inestal, Máximo Palomir, José Díaz, Casiano Zabala, Miguel Hernández, Benigno Mancebo y Arsenio Martínez. En ACPFAI-IIHS, microfilm 149.

190 Su posición en “Acta del Pleno Local de Grupos Anarquistas de Madrid afectos a la FAI”, 11,1,1936, ACPFAI-IIHS microfilm 149. También entre los miembros de la construcción existían adversarios de las propuestas aliancistas. Como Manuel Vergara o David Antona.

191 Las primeras crisis en Feliciano Benito, “Rasgos de la vida de un luchador: Cómo conocí a V.Orobón Fernández”, Construcción. Órgano del Sindicato Único del Ramo, Madrid, 11.7.1936. Las de Lyon, Leipzig y Londres en Salvador Cano Carrillo, Valeriano Orobón Fernández, Ruta, Caracas, nº 26, 1.2.1976, pág.11 y cartas de Valeriano Orobón Fernández a Max Nettlau, Leipzig, 12.7.1928, y Londres, 1.12.1928. En IIHS-FMN. Finalmente, Cano relata, también, el desvanecimiento que sufrió Orobón durante la conferencia que en 1932 dió en los locales de la Federación Nacional de la Industria Ferroviaria. En el texto citado página 21.

192 Rafael Salazar Alonso (1895-1936) era abogado y miembro del Partido Radical. Perteneció a la Junta Central Republicana durante 1930 y al comité nacional ejecutivo del partido desde 1932. Fue nombrado ministro de la Gobernación en el gabinete formado el 3 de marzo de 1934. Continuó en el puesto en la remodelación, de Ricardo Samper, en abril. Tras la sustitución del ayuntamiento socialista por una Junta Gestora, fue nombrado alcalde de Madrid. Se caracterizó por su dureza en la represión de los conflictos sociales. Fue detenido tras el fracaso de la sublevación de julio de 1936 en Madrid, juzgado y ejecutado. En Antonio Marsá Bragado y Bernardo Izcaray Calzada, Libro de oro del Partido Republicano Radical, Madrid, [1935].

193 La referencia en Nobruzan [Pseudónimo de Manuel Zambruno Barrera], “Ha muerto Orobón Fernández”, Solidaridad Obrera, Barcelona, 1.7.1936.

194 Para estas cuestiones se puede ver el apartado séptimo del capítulo segundo.

195 Carta 22 de marzo de 1934 de VOF a su madre. Facilitada por Ester Martínez. La detención y puesta en libertad en La Tierra, Madrid, 9.3 1 1.4.1934

196 Mercedes Comaposada Guillén (1900-1994), fue una montadora, afiliada al sindicato de Espectáculos de la CNT, que junto a Lucía Sánchez Saornil y Amparo Poch, creó Mujeres Libres. Amiga de Orobón Fernández, fue compañera de Baltasar Lobo (1910-1993), escultor y miembro del comité peninsular de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias. Para la organización femenina libertaria y la actuación de la propia Comaposada, se pueden consultar Martha A.Ackelsberg, Mujeres libres. El anarquismo y la lucha por la emancipación de las mujeres, Barcelona, Virus, 1999 y Conchita Liaño Gil y otras, Mujeres Libres. Luchadoras Libertarias, Madrid, Anselmo Lorenzo, 1999. Comaposada y Orobón coincidieron en reuniones para preparar clases para los trabajadores, según contó a Martha A. Ackelsberg (pág.155). Fue Valeriano quien presentó Lucía Sánchez Saornil a Mercedes Comaposada en el transcurso de un mitin. Información facilitada por Antonia Fontanillas.

197 Nobruzan, “Ha muerto Orobón Fernández”, Solidaridad Obrera, Barcelona, 1.7.1936. La frase de este artículo se repite textualmente en el folleto La CNT y los comunistas españoles, s.f., s.l., pág. 14.

198 Así lo asegura su sobrino Felipe Orobón haberlo oído repetidamente en casa.

199 “Informe del Secretariado al V congreso de la AIT”, Actas del Congreso de la AIT celebrado en París del 24 al 31 de agosto de 1935", Archivo de la AIT, Fundación Anselmo Lorenzo y Solidaridad Obrera, Barcelona, 29.1.1935.

200 Conversación con Visitación Lobo, 1998. Era hermana del escultor Baltasar y tenían frecuentes contactos. Su compañero Grergorio Gallego, escritor, fue uno de los creadores de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL) en 1932, a cuyo comité peninsular pertenecía en 1936. La relación con Orobón Fernández de algunos de los más destacados miembros de la primera FIJL como Eustaquio Rodríguez, miembro del grupo Los Intransigentes, o Gallego y Lobo, ha llevado a pensar que Valeriano tuviera una cierta intervención en su creación, a la que es seguro que se adhirió. Sobre la creación de la FIJL existen los artículos de Antonio Morales Guzmán en Nueva Senda de Colimbo y la entrevista de Antonio Fontanillas a Ricardo Mestres Ventura realizada el 15 de agosto de 1993.

201 Para los últimos meses de Orobón entrevistas con Ester Martínez y Visitación Lobo, 1998 y Apuntes de Angela Orobón, s.f.

202 En Angela Orobón, s.f. y carta de Max Nettlau a Rudolf Rocker de 9.7.1936, citada en Rudolf Rocker, Revolución y regresión (1918,1952), Buenos Aires, Tupac, 1952, pág. 178.

203 Sin ánimo de ser exhaustivo, se pueden citar las de Emilio Mistral, “Una figura de relieve que desaparece, Valeriano Orobón Fernández”, Liberación, nº 11, Barcelona, julio 1936, págs. 330-331 y “Figuras del proletariado que desaparecen. V. Orobón Fernández”, Heraldo de Madrid, 3.7.1936; Nobruzan, “Una víctima más y un compañero menos ¡Ha muerto Orobón Fernández!”, Solidaridad Obrera, Barcelonsa, 1.7.1936 y “Nuestros muertos”, La Revista Blanca, Barcelona, nº 387, 15.7.1936, págs. 79-80. También las de Tierra y Libertad, Barcelona, y Le Libertaire, París, 17 de julio de 1936.

204 Heraldo de Madrid, Madrid, 30.6.1936.

205 La Columna del Rosal, por el nombre del teniente coronel que la mandaba, fue creada por militantes anarquistas de Madrid. El delegado de la CNT en ella fue Cipriano Mera. Estaba formada por tres batallones llamados “Orobón Fernández”, “Mora”, por el militante del sindicato de la construcción muerto en los primeros días de lucha, y “Ferrer”. Actuó por el frente de Madrid y la zona de Tarancón, en Cuenca, y Albarracín. Tras la militarización se convirtió en la 10ª Brigada que se integró en la 14 División que combatió en el Jarama.

206 La pérdida del archivo de Valeriano y la destrucción del cementerio de Aravaca, donde fue enterrado, se produjo en el transcurso de las operaciones de asedio de Madrid, comenzadas a comienzos de noviembre de 1936. Pozuelo y Aravaca fueron ocupados por los sublevados en enero de 1937, mientras que El Plantío quedó en plena línea de frente. La iniciativa se debió a Pedro Herrera, miembro del comité faista y también vallisoletano. Se conserva una carta que le envió Victor Orobón, en respuesta a la que le pedía ayuda para la publicación, en la que le comunicaba la pérdida del archivo y la propuesta de Hilde de que se le encargara a Max Nettlau. También le decía que no se le encargara la redacción a Abad de Santillán, por su “desconocimiento absoluto de la vida de Vale”. En Victor Orobón Fernández a Pedro Herrera, Madrid, 24 de agosto de 1938, AHNS-PS Barceloba, legajo 1420. Tengo que agradecer a Ignacio Soriano, de la Fundación Anselmo Lorenzo, que me proporcionara este documento así como otras informaciones del citado archivo que tan bien conoce.

207 Entre ellas las utilizadas para redactar el presente trabajo como Rudolf Rocker, Revolución y regresión (1918-1951), Buenos Aires, Tupac, 1952, págs. 172-180; Diego Abad de Santillán, Contribución a la historia del movimiento obrero español, Puebla, Cajica, 1971, págs.56-59 y Memorias, 1897-1936, Barclona, Planeta, 1981, pág. 93; Manuel Pérez, 30 años de lucha. Mi actuación como militante de la CNT y anarquista español, manuscrito; José Peirats, Figuras del movimiento libertario español, Barcelona, Picazo ediciones, 1977, págs. 216-225 y “Siluetas. V.Orobón Fernández”, Nueva Senda, Boletín interior de la F.I.J.L. en el exilio, nº 89, febrero 1962; Ramón Álvarez, “Orobón Fernández y la Alianza Obrera”, Polémica, nº 9, Barcelona, noviembre de 1983, págs. 17-21; por Salvador Cano Carrillo, “Valeriano Orobón Fernández”, Ruta, Caracas, nº 26, 1 de febrero de 1976; B.Mas, “Orobón, un hombre singular”, Polémica, Barcelona, nº 9, noviembre 1983, págs. 22-23; Entrada OROBON-FERNANDEZ Valeriano del Dictionaire biographique du mouvement ouvrier français, Paris, Ëditions de l’Atelier, 1997.

208 Julián Casanova, De la calle al frente. El anarcosindicalismo en España 1931-1939, Barcelona, Crítica, 1997, págs. 132-133.

209 John Brademas, Anarcosindicalismo y revolución en España, 1930-1937, Barcelona, Ariel, 1973, págs. 108, nota 18.

210 Javier Paniagua, La sociedad libertaria. Agrarismo e industrialización en el anarquismo español 1930-1939, Barcelona, Crítica, 1982, págs. 177-182.

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