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Fernando Carballo Blanco

Carballo Blanco, Fernando era el preso político que más tiempo había pasado en la cárcel, con un total de veintiséis años de reclusión. Nacido en Valladolid el 30 de mayo de 1924, hijo de Aniceto, cenetista fusilado por el franquismo

Grupo Memoria Libertaria Valladolid
Miércoles 1ro de abril de 2009


Hijo de un cenetista fusilado por el franquismo. En 1936, con catorce años de edad, residía en Valladolid y en 1940 malvivía en Valencia.

Encerrado durante seis meses por robar un paquete de cacahuetes, más tarde trabaja en el campo de Vinaroz y seis años después se le detiene en Mora de Ebro por resistirse a un sereno (año y medio preso en Tarragona).

Liberado en 1947, es encarcelado de nuevo en abril de 1948 acusado de pertenecer al Socorro Rojo Internacional, acusación cambiada por robo en Tivisa, que le reporta catorce años de condena.

En 1949 se le encierra en El Puerto de Santa María y Ocaña hasta agosto de 1955 en que liberado se casa con Juana Rodríguez.

Se afilia a la magra CNT de la época hasta que se le detiene con Stuart Christie el 12 de agosto de 1964 y se le condena a treinta años el 12-9-1964 acusado de preparar un atentado contra Franco.

Preso en Burgos (hasta 1971), Alicante (hasta 1975), Valladolid, Alcalá, Jaén, El Puerto, etc.

Amnistiado en 1976 cuando ya prácticamente no quedaban presos políticos, gozó de popularidad durante algún tiempo en CNT: en 1977 intervino en los mítines confederales de París y San Sebastián de los Reyes. Detenido y condenado a medio año en enero de 1979.

* Enciclopedia histórica del anarquismo. Miguel Íñiguez

Detención de dos peligrosos terroristas

SU OBJETIVO ERA DESARROLLAR UNA CAMPAÑA DE VIOLENCIA EN MADRID Y OTRAS CIUDADES ESPAÑOLAS

Desde hace algún tiempo, la Dirección General de Seguridad mantenía observación sobre las actividades de elementos terroristas españoles en el extranjero, por tener conocimiento de que éstos, en contacto con otros sujetos enemigos de nuestra patria, pretendían desarrollar, en fechas próximas, una campaña de violencia en Madrid y en otras capitales de España.

UN EXTRANJERO QUE LLEGO HACIENDO «AUTO-STOP»

Prosiguiendo tales investigaciones, se comprobó que un extranjero de nacionalidad inglesa y altamente sospechoso, había penetrado en territorio nacional por la frontera de La Junquera, desplazándose hasta Madrid por el procedimiento del «auto-stop».

Sometido a estrecha vigilancia, fue detenido por la policía en esta capital el citado individuo, Stuart Christie nacido el 10 de julio de 1946 en Glasgow (Escocia), domiciliado habitualmente en 108 Balder Street (Blantyre),hijo de Olive y de Cristie.

CONTENIDO DE SU SINIESTRO EQUIPAJE

Le fueron intervenidos en un macuto que portaba, cinco paquetes de plástic de un peso aproximado de 200 gramos cada uno, cinco detonadores corrientes, dos eléctricos, una bolsa con clorato potásico de un kilogramo y seis frascos vacíos con tapón perforado para ácido sulfúrico.

En sus declaraciones explicó ampliamente sus actividades y su misión de enlazar con otro elemento terrorista en la capital de España.

Establecidos los adecuados servicios policiales, se logró poco después la detención de Fernando Carballo Blanco, nacido en Valladolid el 30 de mayo de 1924, hijo de Aniceto y de Concepción, casado, carpintero, con domicilio en Madrid.

A este sujeto le fueron ocupados en su domicilio dos bolsas que contenían en total un kilogramo de «plástic», dos frascos de ácido sulfúrico y tres detonadores.

PRETENDÍAN CREAR UNA PSICOSIS DE TEMOR

Carballo manifestó que con el plástico que ya tenía en su poder y con el que recibiría de Stuart Chrjstie, se proponía realizar actos de violencia contra edificios oficiales y domicilios particulares, para crear una psicosis de temor.

Tanto Stuart Christie como Fernando Carballo han facilitado otros datos que permiten conocer la organización subversiva de que forman parte y los planes que se proponían desarrollar en fechas próximas.

Protesta ante el Consulado de España en Glasgow por la detención en Madrid del anarquista Stuart Christie

Según informa la agencia Reuter, un grupo de jóvenes que se denominan a sí mismos miembros de la Federación de Jóvenes Anarquistas de Glasgow, se han concentrado ante el edificio del Consulado de España en esta capital, a primeras horas de esta noche, para protestar contra la detención de uno de los miembros de este grupo, efectuada en la jornada de hoy, en Madrid.

Se trata del joven escocés de 18 años Stuart Christie, cuya detención se ha llevado a cabo por entrar en España con propósitos terroristas, llevando detonadores, bolsas con explosivo plástico y clorato potásico para la mezcla detonadora.

Sigue diciendo la agencia Reuter que el mencionado grupo se paseó pacíficamente alrededor del edificio del Consulado español, portando pancartas en las que se protestaba contra tal detención y se pedía la puesta en libertad de Christie.

El portavoz del citado grupo ha manifestado que Christie, protésico dental de Blantyre, localidad situada a dieciséis"kilómetros al este de Glasgow, salió de su domicilio a principios del pasado mes de julio con destino a un campamento del sur de Francia, organizado por anarquistas españoles.

Nadie del grupo pensaba que Christie se encontrase en Madrid. El detenido es uno de los jóvenes que organizaron la Federación de Anarquistas de Glasgow, hace dos años. — EFE.

* Edición del domingo, 16 agosto 1964, página 3. La vanguardia. http://hemeroteca.lavanguardia.es/p...

Ha sido puesto en libertad Fernando Carballo Era el preso político más antiguo

M. CARMEN RANEDA, - Alicante - 15/01/1977 . El país

A las once de la noche del jueves pasado fue puesto en libertad el militante de CNT Fernando Carballo, único preso político de la cárcel de Alicante. A causa de lo inesperado de su puesta en libertad nadie le aguardaba en la calle, por lo que, según ha manifestado a EL PAÍS, dio un paseo por la ciudad hasta que fue recogido en un coche por un amigo que lo encontró casualmente.

La noticia de su puesta en libertad se la ha comunicado a su familia mediante un telegrama. Su esposa, que reside en Valladolid, le visitó por última vez en vísperas de las Navidades.

Fernando Carballo era el preso político que más tiempo había pasado en la cárcel, con un total de veintiséis años de reclusión, y actualmente cumplía una condena de treinta años, de los que había cumplido ya doce años y cinco meses. Según la sentencia que condenó a esta persona, colaboró con el inglés Stuart Christie -al que habría pasado explosivos- en la preparación de un atentado contra el general Franco.

Según nos declaró, en un principio pensó que la amnistía le afectaría enseguida, porque su sumario era muy claro, y aunque la aplicación en su caso concreto tardaba en llegar, nunca se desanimó, merced a los ánimos que le daban los presos comunes que le acompañaban.

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Femando Carballo: “Más de un grupo fue a por Franco

El decano de los presos políticos cuenta sus recuerdos

20/01/1977. El País.

Fernando Carballo Blanco, hijo de padre anarcosindicalista fusilado poco después de comenzar la guerra, y él a su vez anarquista desde siempre, según afirma, ha venido conociendo las cárceles españolas desde el mismo final de la contienda civil. A través de ellas, Carballo fue asentando su actitud política, y convirtiéndose progresivamente de preso común, que era lo que más parecía en un principio, en preso político. Antes de salir de la prisión de Alicante, la semana pasada, se había convertido en el recluso que más tiempo habla pasado en las cárceles por este tipo de delitos. Tras su excarcelación, habló para EL PAIS con Sebastián García.

—¿Cómo fue su trayectoria política?

—Ya mi padre me llevaba de pequeño a las casas del pueblo donde empecé a meterme un poquito. Después cuando lo asesinaron en 1936, me di cuenta de que algo no marchaba. Y después de la guerra me metieron cinco meses en la cárcel por no rectificar y decir que mi padre había sido ejecutado, como quería el comisario. Aquí, en la cárcel, conviví con la flor y nata del proletariado y los intelectuales españoles, y me di cuenta del salvajismo que es acusar a esos hombres de cooperar a la rebelión, cuando fue al revés, que reaccionaron para evitar la rebelión contra la República y el pueblo español. Luego, cuando empiezo a trabajar como tratante de animales, conozco a los campesinos que han sido despojados de las tierras que trabajaban en las colectividades. En fin, me di cuenta de que nos faltaban hombres que lucharan contra estas salvajadas, y que eran los políticos quienes has hacían. Por esto me incliné directamente por el sindicalismo. El carnet de la CNT no lo tuve hasta 1963, pero se me concedió ser considerado miembro desde 1936.

—Usted era decano de los presos político ¿podría recordar brevemente su paso por las cárceles?

—Cuando mataron a mi padre nos quedamos en la absoluta miseria. Nos quisieron dar una indemnización de 3.000 pesetas por hijo, pero no la aceptamos. La primera vez, como le digo, fue por insistir en que mi padre había sido asesinado.

Después, en 1946, en la época del estraperlo, un sereno me cogió me quiso quitar el aceite que llevaba. Al resistirme, sacó una pistola y me disparó. Por fortuna fue leve pero en el juicio, paradójicamente, me pedían trece años por intento de homicidio a la autoridad. Por lo visto, el sereno dijo que yo le había tirado un ladrillo. No obstante, cuando llegamos al juicio, que salió a los dieciocho meses a pesar de que mi abogado metió prisa, la defensa anuló por completo a la acusación y salí libre.

Seguí trabajando como tratante de animales y también llevaba lo que recogía a los presos. La policía me detuvo y me acusó de ser miembro del Socorro Rojo Internacional. Me tuvieron nueve días en la comisaría esposado. Era en 1948. Querían que les diese información, pero claro, de eso no había nada. Entonces me propusieron firmar una declaración en la que se decía que yo había cometido un robo en un pueblo, amenazándome con hacerme la coletilla. Esto era que te metían tres meses en la cárcel como preso gubernativo, y al salir te volvían a meter una y otra vez hasta que les parecía. Firmé porque tenía documentos que probaban que yo estaba en otra parte el día del robo, pero en el juicio no dejaron hablar a mi abogado. Aquello fue un pitorreo, un diálogo entre el fiscal y el Tribunal, y al final me condenaron a trece años de prisión menor. Salí en 1955, en libertad condicional.

 En 1963 se dijo que usted colaboraba en la preparación de un atentado contra Franco. ¿Es esto exacto?

—Yo me dedicaba a la propaganda. Efectivamente tenía explosivos plástico, fulminantes y ácido sulfúrico, pero me faltaba clorato mezclado al 50% con azúcar.

—¿El clorato no lo venden en las farmacias?

—En las farmacias venden pastillas, y cuando lo intentas moler, estalla, peta. En una farmacia le dije al dependiente que el médico me había recetado gárgaras y necesitaba clorato en polvo, pero me respondió que tenían prohibido venderlo. Este material pues tenía que venir de fuera. Ahí está el quid.

—¿Para qué dijo, entonces, que tenía esos explosivos?

—Mire, no hay nadie que pueda averiguar el pensamiento o la intención. Tal vez como antifranquista yo necesitaba tener aquello. Puede que algún día hubiese llegado el momento de usarlo, o no; pero no se puede forjar una acusación sobre esa base. Efectivamente, la única acusación fue posesión de explosivos. El problema es que en esa época había más de un grupo que iba directamente a por Franco. Incluso, en el partido España-Rusia, que se celebró en el estadio Bernabéu en 1964, hubo un explosivo preparado que no llegó a explotar porque pusieron fulminante normal, cuando tenían que haber puesto especial.

Por eso, cuando nuestro juicio, se nos acusó de que íbamos a intentar algo contra Franco, y de ahí salió la campaña internacional de protesta, porque creían que nos pedirían la pena de muerte.

—¿Cuando se celebró el partido, usted ya estaba detenido?

—No yo fui detenido en agosto y el partido se celebró en junio. Mi enlace, Stuart Cristie, llevaba una mano vendada. Yo le tenía que preguntar si le dolía, pero no me entendió. Entonces, cuando fui a cogerle del brazo para llevarle aparte y me diera lo que traía, propaganda o lo que fuese, o explosivos, se me echaron encima diez hombres pistola en mano. Allí mismo querían que hablase, pero no podía hablar: me habían puesto el hígado en la boca de un puñetazo.

Me llevaron, junto a Stuart, a la Dirección General de Seguridad. Yo tenía la experiencia de la comisaría de Tarragona, y sabía más o menos lo que pasaba en aquellos calabozos. Una vez, estando sentado y con las manos esposadas al espaldar de la silla, me tiraron al suelo de un puñetazo.

Luego, en el Consejo de Guerra, sólo hubo una buena defensa: la de Stuart, para quien la embajada inglesa había nombrado un abogado civil. En fin, nos condenaron a treinta años, a mí, y a veinte a Stuart. Pero este tenía un padrino muy poderoso, el Gobierno inglés, que le hizo poner en libertad a los dos años.

Pasé a la prisión de Burgos y me sentí enfermo. Entonces, al decirle al médico lo ocurrido, me respondió que si llegan a darte un poquito más no sales de ésta. De Burgos pasé en 1971, a Córdoba. De Valencia me trasladaron a Jaén, y de aquí, por una huelga de protesta volvieron a mandar al penal de Alicante, de donde me han arrebatado del poder franquista.

—Usted defiende la amnistía para los presos comunes. ¿Por qué?

—Yo he vivido en la miseria y entre la miseria, y las calamidades que he visto me han hecho comprobar que la mayor parte de los delincuentes lo son por necesidad. Cuando a uno le falta una alpargata para sus hijos, tiene que conseguirla como sea. Si un desgraciado va y roba un saco patatas, le meten seis o doce años de cárcel. En cambio, vamos a coger a los responsables de Matesa, de Sofico… ¿No habría que ponerle más? Sin embargo, es al contrario.

En fin, conviviendo con ellos, conociendo sus causas, es como he llegado a la conclusión de que la injusticia social más descomunal es la que se hace contra estos hombres. Muchos de los delitos llamados comunes se podrían denominar, no políticos, pero sí sociales.

—¿A quién cree que le debe su salida de la cárcel?

—A la amnistía, desde luego que no. Yo tenía un sumario limpio, sin engorros de ninguna clase. Yo no tenía todo lo necesario para hacer explosivos, pero tampoco nadie me demostró que fuera a colocar nada. Me tenían que haber aplicado la amnistía, pero no lo hacían. No, a mi me ha sacado el pueblo.

—¿Que opina del actual Gobierno?

—Un Gobierno más, de los que nos hemos encontrado, desde que se empezó a fundar España. Yo quisiera que algún historiador me dijese que estoy equivocado, que tuvimos tal presidente, tal rey o tal dictador que fue un gobernante porque miraba hacia el pueblo con respeto. Hemos sufrido con todos persecuciones privaciones y explotaciones.

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Fernando Carballo regresa a Valladolid

LUIS M. DE DIOS, - Valladolid - 21/01/1977.El país.

Fernando Carballo militante cenetista que ha permartecido más de veintiséis años encarcelado, regresó a Valladolid, su ciudad natal a últimas horas de la tarde del pasado miércoles.

En la estación de autobuses fue recibido por dos centenares de personas que portaban banderas de la CNT y una pancarta con la inscripción: «Con Carballo. la libertad de todos los presos víctimas de la represión capitalista.»

Carballo, emocionado y con lágrimas en los ojos, abrazó a su mujer e hijo de veinte años, a quien solo había visto una vez, y encabezó durante unos metros una manifestacíón integrada por el grupo que acudió a recibirle.

En la marcha, se pronunciaron gritos de: «Comunes y políticos, libertad», «Disolución de cuerpos represivos» y «Autogestión ni Dios, ni Estado ni patrón». Varios policías intentaron sin conseguirlo arrebatar las pancartas a los portadores. Finalmente. y sin que la fuerza pública volviera a intervenir la manifestación prosiguió durante varios minutos más.

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Madrid: Veinte mil personas en el mitin de la «C.N.T.» Banderas rojas y negras en la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes

La CNT celebró el domingo su primer mitin, después de cuarenta años, en la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes (Madrid), con asistencia de unas veinte mil personas.

La plaza de toros estaba profusamente adornada con banderas negras y rojas, con el anagrama de la «A» de anarquía, banderas de todas las nacionalidades y regiones, pancartas y pañuelos en rojo y negro, que portaban al cuello gran parte de los asistentes.

El orador más aplaudido fue Fernando Carballo, veinticinco años de cárcel y recientemente puesto en libertad acogido al decreto de amnistía, quien, en medio de una gran ovación y con algunas estrofas de «A las barricadas», entonadas por parte de los asistentes, dijo que «la plaza está llena de furia libertaria.

No malgastéis vuestros aplausos—añadió—, pues vuestras manos tienen que emplearse en aplastar al capitalismo. Pero nosotros no llevamos la dinamita en las manos, sino en el corazón.

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