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MEMORIA LIBERTARIA
Martes 17. Realidad y perspectiva de la recuperación de la memoria histórica.
Reproducción de una entrevista hecha a Luis Castro por R.P.B. para el Diario de Burgos

Presentación de Luis de Castro.

LUIS CASTRO BERROJO (Soria 1952). Licenciado en Geografía e Historia y diplomado en Arte Dramático. Profesor de Historia y Geografía en el Instituto de Enseñanza Secundaria Félix Rodríguez de la Fuente Estuvo en la cárcel y a punto de ser expulsado de la universidad. Fue el primer concejal del PCE en Soria. Concejal en el Ayuntamiento de Burgos entre 1991 y 1996 designado cabeza de lista de su partido para las elecciones generales de 2000. Miembro del Consejo local y provincial de IU. Integrante de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de la provincia de Burgos.




Durante años ha combinado la actividad docente con la política y la literaria. Recibió el premio "Ciudad de Irún" de ensayo en castellano en 1992 por "Canción de los últimos tiempos". Sus trabajos historiográficos incluyen "Burgos hace cien años" (1998) y Franco, huésped de honor en Burgos (2001) en los cuadernos "En plural" de la Editorial Dossoles, Apuntes para la historia de Gamonal (2002) y Trabajar menos, trabajando todos. La reducción de trabajo en la Edad Contemporánea (2004). En la actualidad prepara una nueva obra titulada "El recuerdo de los caídos, una memoria hemipléjica" sobre la construcción del pasado durante el franquismo.

Siete años de intenso trabajo de Luis se han convertido en "Capital de la Cruzada. Burgos durante la Guerra Civil" (Editorial Crítica), un libro imprescindible para comprender el papel que desempeñó esta ciudad tanto en la génesis de la sublevación militar que acabó con la República como en el establecimiento de las bases del Nuevo Estado que surgiría después y que se prolongaría durante 40 años. A pesar de la importancia de Burgos en esta época apenas existía bibliografía.

El libro de Castro analiza los distintos ritmos y ámbitos de la represión en sectores como el de los maestros, cuyos datos corrige al alza sobre libros publicados anteriormente, las mujeres, los huidos y los topos, las cárceles y los campos de concentración, la provincia contó con cinco, dos de ellos, el de Miranda y el de San Pedro de Cardeña, especializados en prisioneros extranjeros. En total se documentan en torno 2.500 personas víctimas de la represión, aunque es posible que la cifra aumente hasta los tres millares, ya que la información de algunas áreas de la provincia es escasa e incompleta.


A continuación reproducimos una entrevista hecha a Luis Castro por R.P.B. para el Diario de Burgos.

Luis afirma que Burgos se convirtió en la capital de la Cruzada gracias en parte al azar. Sin embargo, reunía todas las condiciones para ello : descontento con la República tanto en la capital como en los núcleos rurales, fuerte presencia militar y eclesiástica y una situación geográfica envidiable…

Hay algo evidente : la sublevación contaba desde el principio con que Burgos fuese la capital provisional del golpe, en tanto en cuanto que Mola, encargado de prepararlo todo, pertenecía a esta Capitanía en la división de Pamplona. Estaba previsto que los principales líderes derechistas estuviesen aquí ya ese día o que llegaran inmediatamente después. Parece seguro que tenía que haber estado Calvo Sotelo si no hubiese sido asesinado, Sáenz Rodríguez lamentó de no haber estado aquí, a Albiñana le pilló en Madrid, igual que a Martínez de Velasco… Lo más significativo de todo es que Sanjurjo tenía que llegar procedente de Lisboa para hacerse cargo del Directorio Militar. En los primeros días Burgos era el punto de reunión de los sublevados civiles y militares.

Pero el golpe fracasa en la mayor parte del país.

Claro, y se abren unos meses de incertidumbre política hasta que la cuestión se decanta por la jefatura de Franco. En esos momentos no hay una capital clara : aquí mandaba Mola, Queipo en Sevilla, el Ejército de África estaba bajo el liderazgo de Franco… Y luego hay una dualidad entre Burgos y Salamanca, entre las juntas y lo que es el aparato del Estado alrededor de Franco. Y será en la primavera del 37, cuando Franco se instala en Burgos para dirigir la campaña del norte, cuando la ciudad adquiere esa cualidad, ese rango. Aquí está la residencia oficial del Caudillo, está su Estado Mayor…

¿Por qué Franco fija en Burgos su residencia y no en Pamplona o en Salamanca ?

Porque la marcha de la guerra hizo que Burgos fuera equidistante entre los dos frentes decisivos en ese momento de la guerra : el norte y Madrid. Y una vez que desaparece el frente del norte, que aún tardaría unos meses a pesar de la desigual correlación de fuerzas el avance se hace sobre el eje del Ebro que también está cerca. Influyen varios factores : la situación geográfica, la infraestructura castrense que tenía la ciudad, el ambiente sociológicamente favorable… Son cuestiones que en parte responden a la realidad social y política de aquí y en parte obedecen al azar sobre el propio desarrollo de la guerra.

¿Por qué no se trasladó a otra ciudad la capitalidad cuando ya sólo quedaban puntos de Levante y Madrid por caer ?

Hay que darse cuenta de que es una situación provisional, pero que ya existe un Gobierno y por tanto Ministerios, por muy incipientes que sean y aunque no estuvieran aquí todos. Eso no podía cambiar hasta el fin de la guerra, aunque algunos especularon con la idea de que al finalizar la contienda Burgos pudiera seguir siendo la capital. Por otra parte, aunque Franco tenía aquí su residencia, viajaba continuamente a los frentes.

El golpe contó con el apoyo inmediato de cientos de milicianos voluntarios tanto de la capital como llegados de los núcleos rurales.

Fuese como fuese la cosa Mola y los sublevados contaban como algo imprescindible con la colaboración de las milicias, de los voluntarios derechistas, en parte porque las guarniciones estaban en cuadro al ser verano, en parte porque Mola era suspicaz con la valía militar de los soldados de reemplazo. El golpe tenía que contar con las milicias, y Mola lo tiene atado con los líderes falangistas y carlistas desde tiempo antes.

Además de ostentar la capitalidad en los tres años de guerra Burgos fue el motor de la sublevación : muchas de las iniciativas que fueron tomando los levantiscos en otros puntos del país en los primeros días no eran sino el reflejo de lo que estaba haciéndose en Burgos.

Las pautas son más o menos comunes en todas las ciudades, si bien en el caso de Burgos fue casi simultáneo el desplazamiento de tropas a Madrid. Se suponía que en cuestión de una semana la capital de España estaría ocupada.

Eso no sucede y Burgos se convierte en el centro administrativo y de operaciones de los golpistas.

Digamos que hay un proceso. Primero falla Sanjurjo, que muere en Lisboa. Era la cabeza visible de la operación. Y se produce un vacío de poder. Sobre la marcha se plantea una solución provisional : la Junta de Defensa que presidirá Cabanellas. No convencía a muchos, por su pasado republicano y masón. Pero era el capitán general más antiguo. De esa Junta de Defensa se pasa a una Junta Técnica hasta que se decanta en octubre por el caudillaje de Franco, que en parte corresponde a la lógica de la propia guerra, que necesitaba un mando único, y en parte a presiones de los alemanes y los italianos, que exigían la máxima eficacia.

A partir de ahí, Burgos sería el centro de operaciones, al alimón con Salamanca en un principio, y donde se establecieron las bases del Nuevo Régimen y del ’entronizamiento’ de Franco.

Sí. Hay cuatro elementos que caracterizarán la dictadura de Franco y cuyo origen está en Burgos : la concentración de poderes en el Caudillo, que se produce el 1 de octubre de 1936 la unificación de las fuerzas políticas, cuya sesión constitutiva se celebra en la sala capitular de Las Huelgas en octubre de 1937 la creación de leyes y organismos, derivada del Fuero del Trabajo que se debatió en el Ayuntamiento de Burgos, sede durante la guerra del Ministerio de Agricultura y de la Jefatura del Movimiento que dirigía Raimundo Fernández Cuesta y las normas y aparatos represivos para anular y controlar a la disidencia : las leyes especiales, las comisiones de incautación de bienes (precedente del Tribunal de Responsabilidades Políticas que se crea en 1940)… Los rasgos esenciales de la dictadura se gestaron aquí.

La capital acogería todo tipo de celebraciones fastuosas y desde aquí se orquestaría toda la campaña propagandística (primero desde Radio Castilla, luego con Radio Nacional).

Ese es un tema muy interesante. Porque el régimen de Franco, de alguna manera, es el primero que tiene vocación de régimen de masas. Era algo que desde los años 20 estaban intentado los fascismos y los regímenes comunistas : legitimar su actuación con un consenso ideológico lo más masivo posible de la población, articulado en organismos específicos como la Sección Femenina, los sindicatos verticales. El régimen de Franco fue muy consciente de este aspecto, de lo que se deriva que cuando aquí se establece el Ministerio de la Gobernación con Serrano Suñer se creen dos delegaciones nacionales de Prensa y Propaganda. Se controlaba todo : las radios, las películas que se proyectaban, se crea el NO-DO, se editan libros de texto… Los actos públicos se institucionalizan, se crea un calendario nuevo de festividades… Esa es otra línea de investigación que dejo abierta en el libro.

En aquellos meses se tomarían decisiones que marcarían el futuro de Burgos tanto para aquellos tres años -la población se triplicaría sin que la ciudad estuviera preparada para ello- como para el futuro a largo plazo, llegando hasta nuestros días. Población e instituciones se volcaron. Habla usted de simbiosis.

Toda la infraestructura necesaria exigía un espacio. Y faltaba ese ’espacio vital’, como lo denominaba Hitler. Para paliar ese problema se tomaron muchas medidas. En el caso de los alojamientos, por ejemplo, se retomó una iniciativa que existía en el Antiguo Régimen : el llamado servicio de alojamientos, que consistía en que el Estado obligaba a todos los particulares a alojar tropas. Todo aquel que tuviera espacio en su casa tenía que declararlo y admitir a quien fuese. Fue un problema realmente grave. Antes de la guerra había 40.000 censados después se llegó a los 120.000. El Ayuntamiento tuvo que volcarse, multiplicando la asistencia social, dando parte de la infraestructura municipal para las dependencias del Estado.

¿El servilismo de la mayor parte de la sociedad burgalesa con las nuevas autoridades pudo deberse en parte por el anhelo de que la ciudad, acabada la guerra, fuera a seguir teniendo un papel protagonista, a ser la Caput Hispaniae ?

Creo que no, porque nadie sabía lo que iba a pasar. Es más : en el verano del 36 mucha gente veía la pelota en el tejado. El apoyo de la oligarquía local es, para sus miembros, el respaldo a la verdadera España frente a las hordas rojas… Sí que es verdad que cuando el fin de la guerra está cerca se intenta que de algún modo se resarciese a Burgos por lo menos con lo que ésta le había dado al movimiento. El Ayuntamiento se había endeudado para adecuar las necesidades del régimen. Además, al cabo de poco tiempo, llega Yagüe como capitán general, y creo que de alguna manera es una continuación de la guerra.

Lo cierto es que hasta la concesión del Polo de Desarrollo no hubo ningún gesto con Burgos, donde la posguerra fue igual de dura que en cualquier otra ciudad de España.

Antes se hace la lectura de que la concesión de la Academia de Ingenieros es un guiño, pero no es menos cierto que está sujeta al mismo sistema que ya venía siendo tradicional en Burgos con todas las instalaciones militares : los solares son gratis o casi, hay que hacer las acometidas de aguas y eso se carga a las espaldas de la ciudad. Por eso creo que en la época de Yagüe no se atendió a la población civil, sino a la militar. Aunque es verdad que se hizo el Hospital Militar y la barriada, pero es que hasta ahí podíamos llegar…

Y el papel de la Iglesia, que fue capital. No en vano, usted señala que el término Cruzada fue acuñado en Burgos por el clero.

Fue así. Y el papel de la Iglesia fue determinante desde muchos puntos de vista. El hecho de que Burgos fuese una ciudad y una provincia donde tuviese una implantación tan importante las derechas se debe en buena medida a la acción política del clero católico, que además de su labor pastoral actúa de forma deliberada contra la implantación de los valores republicanos.

¿Cómo ?

Pues por ejemplo con la implantación de los sindicatos agrarios católicos, teledirigidos por el Arzobispado. Aglutinaron al pequeño campesinado. El periódico El Castellano era ultracatólico. Luego, una vez que estalla la guerra, hay una movilización clara incluso en términos militares : muchos seminaristas acudieron voluntarios, se edita una revista que se llama Sígueme… Hay una beligerancia clara de la Iglesia. Pero no fue algo de ese momento. Desde el 14 de abril de 1931 se posicionó sin esperar a la Constitución. Una parte del clero jamás entendió los cambios de la sociedad.

También Burgos encarnaba los mitos históricos, desde El Cid a personajes que se identifican con la Reconquista, como Fernán González.

Ahí entramos en un aspecto de la propaganda. La reinterpretación del pasado, de la historia de España con una intención ideológica clara. La represión es uno de los capítulos más amplios del libro. Asegura que fue mayor de lo que se ha dicho. Y muy cruenta. Más de 2.000 víctimas.

Sí. Desde mi punto de vista fue letal y terrible para la represión en la retaguardia que el golpe no triunfara y se desembocara en una guerra civil. Esta circunstancia hizo más sanguinaria la represión. Aunque estaba implícito en las directrices de Mola. Había listas negras, normas legales, sacas por orden del gobernador civil o del jefe de orden público… Es otro de los puntos que dejo abiertos. La zona norte -Miranda y Las Merindades- fue la que más sufrió la represión y donde será más difícil tratar de contabilizar el número de las víctimas. Estaban cerca del frente de guerra y era zona bastante republicana : Arija, Valle de Mena…

Aunque Burgos era una ciudad de curas y militares desde el siglo XIX y eminentemente conservadora, el franquismo terminó de imprimirle ese carácter. Lo que parece es que aún no se ha despojado del todo de ese ’sambenito’.

¿Por qué ?

Conforme va pasando el tiempo la inercia de las cosas va borrando todo. A la gente que ha nacido en la Transición le sonará muy ajeno. Desde ese punto de vista está superado. Aunque no del todo, claro, aún quedan reductos.

¿Quién se te ha revelado como el personaje más fascinante ?

Un personaje poco reivindicado fue el general Batet, que fue fusilado aquí por ser un militar leal a un gobierno democrático. Se mantuvo firme siempre. Se merece un respeto y un recuerdo colectivo.

¿Y el más oscuro y siniestro ?

Me estoy acordando de un sacerdote de un pueblo de cuyo nombre no quiero acordarme que escribe al director de la cárcel para decirle que va a ir una mujer, esposa de un detenido, con una carta de recomendación que le ha escrito él mismo y que no haga caso de la misma, que el marido de esa mujer es un furibundo extremista. Es muy fuerte. Sobre personajes más conocidos hay un tal Joaquín del Moral, que fue el primer director de prisiones con Franco, al que éste nombra a sabiendas de que es un asesino sanguinario que disfrutaba haciendo sufrir a los presos, organizando sacas. Hay muchos personajes siniestros.

 

 





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