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MEMORIA LIBERTARIA
La revolución en la Málaga de 1936. Segunda conferencia de las Jornadas sobre la Revolución Libertaria que se celebran en la Universidad de Málaga
JORNADAS SOBRE LA REVOLUCIÓN LIBERTARIA. SEGUNDA CONFERENCIA. HUBO UNA REVOLUCIÓN EN MÁLAGA EN EL 36.

Como acto previo a la ponencia y la exposición de los testimonios personales, la CGT de Málaga realiza un reconocimiento público, en las personas de Antonio Torres y Juan Muñoz, a todos los milicianos que lucharon por las libertades y la justicia durante la Guerra civil.


Se les hizo entrega de un documento conmemorativo, de una reproducción de un cartel de las “Juventudes Libertarias” y de un simbólico gorro de miliciano confederal (ver foto, más abajo).

A continuación, por parte de A. David Bravo y de Fco. Javier Sánchez, se plantea cual es el contexto histórico en que se desarrolla en Málaga la experiencia de los dos veteranos milicianos.

En opinión de los ponentes, hay un tópico, muy extendido, sobre el caos organizativo en la Málaga de la revolución. Sin embargo, en realidad la revolución no ha sido investigada, hay una carencia casi absoluta de trabajos especializados por parte de la historiografía.

El movimiento golpista del 18 de julio fracasa por la contestación de las masas populares. La imagen de la revolución se ha simplificado injustamente en el miliciano con mono azul, malencarado y violento. Es cierto que toda revolución conlleva un cambio radical, y va acompañada, inevitablemente, de actos violentos. Sin embargo, en el contexto de una Málaga sitiada y bombardeada por los rebeldes, la población trabajadora fue capaz de auto-organizarse, no todo fue caos y destrucción.

Se constituye un Comité de Enlace Revolucionario que intenta llenar el vacío producido por la crisis tras el golpe de estado. Pero esto no se estudia ni se analiza, sólo se ha hecho hincapié en la violencia que, por otra parte, no es mayor que la producida en otras ciudades. Se intervinieron empresas, se organizan los procesos de trabajo, se fundaron universidades populares. No se trata de negar ingenuamente que hubiera violencia, que la hubo, sino de poner ésta en su contexto.

Hay que investigar la revolución como un proceso emancipador y constructivo. Hay que contribuir a recuperar la memoria histórica de esta ciudad, para construir un país diferente y mejor.

A continuación, y para finalizar su intervención, se muestra un fragmento del documental “Málaga, 1936 : a sangre y fuego”, elaborado por los ponentes, y un extracto de una entrevista con Manuel Sánchez, miliciano confederal.

Llegado el turno de los testimonios personales, ambos oradores hicieron gala de una capacidad de comunicación envidiable y una gran lucidez.

El primero en tomar la palabra fue Antonio Torres, de 89 años. A juicio de A. Torres, Málaga no fue libertaria por casualidad. Aquí, en el primer tercio del siglo XX, se trabajaba y se vivía en una situación cercana a la esclavitud. Málaga fue una ciudad de paro y hambre. Y se sufría por ello.

Por ejemplo, en enero de 1918 hubo en Málaga una huelga “de las mujeres” y fue porque subieron cinco céntimos al pan : hubo una revuelta y fueron a ver al gobernador que les dijo : “en el muelle está la harina”. Cuenta Antonio que su madre estaba embarazada de él y fue al muelle, junto a muchas mujeres. Una de ellas, llamada Adela, que iba con su madre, murió tiroteada por un guardia civil encima de un saco de harina. Hechos como este contribuyeron a despertar la conciencia de las masas trabajadoras.

Antes de la ocupación de Málaga por las tropas franquistas, Antonio Torres pertenecía a un batallón, pero tuvo que huir por la carretera de Almería, como tantos miles de malagueños, porque no había armas, y no pudieron hacer frente al enemigo. Llegó a Almería, a trancas y barrancas, tuvo suerte, no como los que quedaron en las cunetas, bombardeados y tiroteados por las tropas franquistas.

Vivía en un barrio obrero, veía cómo se compartía la poca comida que había entre las familias. Con 18 años tuvo que hacer la guerra, sin quererla. Se escucharon disparos, y se cerró el comercio, y no se sabía que pasaba.

Los anarquistas decían : LLEVAMOS UN MUNDO NUEVO DENTRO DE NUESTROS CORAZONES, y Antonio se pregunta : ¿seguimos llevándolo ?, todavía cree que sí, pero hay que proclamar que no se puede esperar más, que la libertad espera.

La rebeldía y la conciencia se despiertan en el seno de la familia, del barrio. Su padre trabajaba en la fábrica de Óxidos Rojos de Málaga, llegaba sucio, se tenía que lavar como podía en casa, porque en la fábrica no había duchas para los obreros. Recuerda cómo en el Cementerio de San Rafael, los libertarios fueron fusilados y sepultados en fosas comunes, tras la entrada de las tropas franquistas a Málaga.

Por último, se Antonio se despidió haciendo una petición a los jóvenes : que lean y escuchen a los que vivieron esos días, que conozcan la Historia, y que cuando la conozcan no tengan odio, sino que trabajen para que esos hechos no se repitan ¡¡¡NUNCA MÁS !!!

Tras la guerra Antonio estuvo en batallones de trabajadores, batallones de castigo, durante dos años, luego, ironías de la Historia, se vio forzado a hacer el Desfile de la Victoria de los años 43 y 44, en Madrid… ¡los franquistas lo aclamaban a él, un anarquista perdedor de la guerra civil ! Por fin, regresó a su casa en 1944 a la que no volvía desde 1937.

Juan Frías, natural de Comares (Málaga), nació en 1920. Comenzó su charla, cargada de numerosas anécdotas, recordando que fusilaron a su padre con 45 años, al hermano mayor con 22 y se quedó su madre con 6 hijos y sin medios económicos. Recuerda que en España se pasó mucha hambre tras la guerra.

Recalca que da las gracias por nuestra asistencia, y que tanto él como su compañero están aquí para hablar de una realidad que se vivió, y no para convenceros de ninguna ideología.

Juan se fue de miliciano con 16 años.

En opinión de Juan, Málaga no se perdió, sino que fue entregada a las “hordas fascistas, moros e italianos” por el Gobierno de la República. No se pegó ni un tiro para defenderla. No había armas ni municiones. Si el Gobierno de la Republica hubiera tenido interés por defender Málaga, no se hubiera perdido. No se armó al pueblo soberano, el pueblo se volcó, pero no se armó al pueblo.

Tras huir a Francia participó en la resistencia, desde finales de 1940. Allí fue donde verdaderamente sufrió la guerra. Al principio fue huir, pero después llegó el momento del combate. Aún hoy se pregunta cómo salvó la vida en la Francia de la Segunda Guerra Mundial.

Por último habla también de sus vivencias de la huída de Málaga hacia Almería, contando numerosas anécdotas, llenas de dramatismo.

En definitiva, ante un público atento, que prácticamente llenaba la sala, se ha desarrollado en un acto que ha logrado unir a varias generaciones de personas deseosas de recuperar la memoria histórica, de escuchar con respeto y aprender de los mayores y de ser fieles a la realidad de los hechos, sin dejarse embaucar por tópicos, revisionismos ni interpretaciones parciales y simplistas de nuestro Pasado.

Antonio Somoza, hace entrega de unos detalles conmemorativos a los veteranos milicianos

Textos e imágenes : Fernando Heredia Sánchez
http://historiademalaga.blogspot.com

 

 

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