Y Tercera parte

Leopoldo García Ortega. “Fue una época bonita, repleta de ilusiones”

Habíamos dejado el relato de Leopoldo García Ortega en esos días en los que había llegado a Vigo en compañía de su familia. Años duros… entre esperanzas y algunas amarguras. Leopoldo vivió mucho, y aunque finalicemos con este capítulo su historia, el camino no termina aquí : aún tiene la vida… y la memoria.


Leopoldo García Ortega. “España antes de la república era un país triste, de luto”


Leopoldo García Ortega. “Nuestra historia fue una larga noche de piedra”


Habíamos dejado el relato de Leopoldo García Ortega en esos días en los que había llegado a Vigo en compañía de su familia. Años duros… entre esperanzas y algunas amarguras. Leopoldo vivió mucho, y aunque finalicemos con este capítulo su historia, el camino no termina aquí : aún tiene la vida… y la memoria.

Posteriormente, entré en una empresa diferente, que estaba en Ponteareas, pero que también procedía de Valladolid. La Dirección y la central estaban en Valladolid, y aquí ya fui jefe de ventas. Y ahí tuve mucha suerte… ahí tuve que hacerme católico y dar gracias a Dios, porque todo el polígono de Caranza de Ferrol… tuve la suerte de coger…y allí hicimos… pues sesenta y tantos mil metros cuadrados de forjados. Eran viviendas sociales, eran grupos de viviendas que hacía el Ministerio de la Vivienda por aquella época. Pero también producíamos para el privado, para empresas privadas, particulares. Este contrato lo conseguí en Ferrol, de forma milagrosa, pero lo conseguí. Esas cosas que tiene la vida, que a veces un triunfo te cuesta una nimiedad. Yo estaba hospedado en el Hotel Almirante de Ferrol, y daba la casualidad de que allí también se hospedaba el director de una empresa constructora que se llamaba Construcciones Asturias ; era de Oviedo. Hay cosas en la vida que no tienen explicación. Los dos bajábamos a desayunar a la cafetería del hotel : el asturiano y yo, y entonces, con una máquina de escribir portátil hacíamos los contratos, y así… así de simple. Si me encomendasen conseguir este contrato seguramente no lo habría conseguido. La vida es así. Y aquello nos sirvió de mucho, porque nos garantizó una carga de trabajo para casi tres años, y claro, tres años en la vida comercial tienen importancia. Entonces claro, ya se difundió el asunto de las viguetas, se fueron venciendo los temores de la gente. Y así estuvimos.

Y así fuimos pasando hasta el año 62, en el que el panorama ya se hizo más esperanzador, porque en el 62 hubo movimiento huelguista en Madrid, en Andalucía, y sobre todo en el País Vasco y Asturias. Y esto volvió a calentar a la gente y a entusiasmarnos. Y aquella huelga del 62 tuvo bastante trascendencia y mucha resonancia en el extranjero. En aquella huelga yo detuve dos tranvías… el cinco y el siete, en el alto do Seixo (Vigo). Y Vigo fue una de las ciudades dónde más éxito tuvo, después de Madrid, Bilbao, Barcelona… Vigo fue puntera en los acontecimientos. Fue una huelga general de todos los sectores, pero claro, como huelga general duro dos, tres horas… porque hay que situarse en aquella época y en aquella situación. Las fuerzas represivas nos tenían… salían… ¡joder !… como perros de presa : mordiendo. Entonces lograr que los tranvías de Vigo parasen tres horas, joder… fue un éxito.

Luego… monté un colegio de segunda enseñanza : el Curros Enríquez, aquí en Candeán (Vigo). Yo fui el fundador y el dueño de ese colegio. ¡Perdí una cantidad de dinero ! De la noche a la mañana la Caja de Ahorros me dio tres millones de pesetas… ¡de los de aquella época !, y convertí la fábrica el Colegio, que aún existe, ahora se llama Alborada. Entonces llegué a Candeán… Claro, si es que la vida es… En ese colegio estuvieron refugiados Granados y Delgado, que fueron condenados y ejecutados a garrote vil. En ese colegio… pues fue un colegio en el que al principio recogimos… lo peor de los… a todos los fracasados de los colegios, era el peor alumnado. Pero, tuvimos la suerte, porque yo tuve un director, el director del colegio era un cura que se había secularizado, un galleguista acérrimo. Había estado en Bolivia… Se llamaba Antonio García Camaño, y… allí estuvo Xesús Ferro Ruibal. Este fue otro de los profesores que tuve allí, porque contraté a 14 o 16… licenciados de Santiago de un curso. Y allí, joder, como si fuese a comprar ganado, y los traje a todos claro. Yo les decía que era un colegio para hijos de obreros y que había que… vivir en plan de… muy austero. Y entonces sí, pero a los tres meses comenzaron a pedir un aumento de sueldo, ¡la hostia !… Y llegamos a una situación en la que todos cobraban menos yo. Entonces tuve que volver a la venta de viguetas. Y gané tanto dinero, Fernando… que hubo meses en aquella época en los que gané más de 150.000 pesetas de comisión, que sirvieron para sostener el Colegio, y para pagar al cabrón del crédito de la Caja de Ahorros de Vigo, que eso de que no hay interés más desinteresado no lo creas, a mí me costó pagar aquel crédito al 17% de interés, era el interés legal establecido. Pero eso ya pasó. Entonces en el Colegio se montó una buena…. Porque fueron todos los rebotados de los otros colegios, y se hizo una buena labor, y el Colegio tuvo prestigio. Además tuve un amigo… Pepín Vidal-Beneyto, que era muy amigo, y había sido compañero de Villar Palasí, que fue Ministro de Educación, del Opus. Porque tanto Pepín como Villar Palasí, fueron los dos primeros discípulos que había tenido Escriva de Balaguer ; pero Pepín se casó luego con una francesa y se retiró del Opus, pero mantuvo una gran amistad con Villar Palasí. Y yo, a través de una persona que desgraciadamente ya falleció, tuve una amistad con Pepín. Gracias a él logré que al Colegio le fuese reconocido el derecho a examinar, hasta el grado superior de Bachillerato. Y fue el primer colegio de España, el primer colegio mixto de España durante el franquismo : de niños y niñas… mixto ; ese fue el Curros Enríquez.

Sí hombre, además se hizo una gran labor. Hicimos un periódico, una revista. Hicimos un Consejo, del que formaban parte los profesores y los alumnos y padres de alumnos. En aquella época fue… la vanguardia. Ya te digo, hubo una relación muy cordial. Fue una época muy bonita, muy llena de ilusiones. Luego no. Luego se estropeó… después de marcharme.

No, quitando los primeros dos años y pico… luego estuve simplemente detenido, detenido porque venía Franco y… me detenían. Era ya una cosa… No volví a verlo, había un policía que se llamaba Higinio, que fue una persona que vino tres veces a detenerme, y a la que mi mujer le pegó con un Biblia en la cabeza cuando dijo que… Claro… “qué hace mi hombre para que tengan…”. “Pues si no tuviese esos libros…”. Entonces mi mujer sacó la Biblia… Y esa persona se portó muy bien, porque, ¡cuidado !, hay que valorarla con justicia : esa persona se portó muy bien conmigo, desde la primera detención, tan bien se portó, fíjate lo que te digo, que es un caso muy especial, porque cuando terminó el primer interrogatorio, me dejaron sólo en un cuarto, y en esto pasó él y me dijo : “Leopoldo, esto se pone muy mal, ahí tiene usted un teléfono… llame usted a su familia para que se mueva”. Date cuenta de lo que te digo. Entonces, la reacción que tuve fue de lo más estúpida, porque creía que era una trampa que él me tendía. Y le dije : “Usted se cree que soy imbécil, y yo tengo mis debilidades, pero imbécil no soy”. “Hágame caso”. Y le hice caso, y eso hice : marqué el número, se puso mi mujer y le dije : “Ponte en contacto con Madrid”. Ya era suficiente, porque en Madrid teníamos… en fin, son cosas que parecen muy extrañas, pero así es la vida. Mi mujer tenía una tía que era viuda de un comandante de la guardia civil que murió en el Alcázar de Toledo… Y así es la vida… y no la puedes cambiar. Gracias a ella me salvé… porque la tía de mi mujer, la tía Sofía, en determinada ocasión dijo que parecía mentira, que mi suegra consintiera a su hija casarse con un rojo…Y, “me cago en la madre que la parió”. Cogí el tren, el tranvía de las cuatro de la tarde y llegué a Madrid por la noche, y por la mañana… ella vivía en la Avenida Reina Victoria 19-21, 3º. Y allí llegué yo, toqué el timbre y… me abrió Berta, y yo creí que Berta era la criada, y resulta que era una hija, porque era una mujer muy recta y muy dura y allí no tenía criados. En eso era como tenía que ser… Llegué y dije : doña Sofía Campos, doña Sofía Viuda de Campos… “Pues sí, ¿a quién anuncio ?”. “Pues mire, yo soy…estaba un poco nervioso… soy el esposo de una sobrina de ella que se llama Visitación”. ¡Ah ! Comenzó a besarme, a abrazarme… Esa mujer me quiso mucho luego, y dijo : “¡Qué suerte ha tenido mi suegra !”. Fíjate lo que cambia… con haberme conocido. Así es la vida, ¿no ? Tiene esas cosas… Y a mí me salvó la tía Sofía.

Me casé el 24 de noviembre de 1944, y justo al año de casarnos, a los doce meses, tuvimos nuestra primera hija, esa que tengo en Barcelona… que es un encanto de ser humano. Mi mujer era asturiana, de Luarca, y yo estaba allí destinado en la mili. Estuve seis años y piuco en la mili, y allí fue donde la conocí, y era la hija de un guardia civil, de don Emilio. Mi suegro era un buen hombre : era guardia civil con bachillerato superior, y además tenía el título de don porque, además de bachiller era hijo de oficial, era hijo de jefe. El abuelo de mi mujer murió de comandante de la guardia civil, y como comandante del ejército siendo jefe de la caja de recluta de Monforte de Lemos, que tienen allí un panteón. Y entonces, yo tenía novia en Valladolid, pero en fin, esas cosas…lo que es la vida, ¿no ? Me agradó, nos hicimos novios y fuimos novios dos años, y a los dos años, en cuanto me licenciaron, me casé porque necesitaba formar una familia porque estaba solo… y me casé. Y fui, como vulgarmente se dice, muy feliz. Nos compenetramos muy bien, y nos queríamos mucho : tuvimos cinco hijos. A mi mujer no le gustaban los niños, en cambio yo era muy niñero, lo sigo siendo, muy cariñoso. Y esa es toda una vida.

Y, en cierto sentido, soy muy optimista. Yo creo que la III República se implantará pronto en España. Hablo con algún conocimiento de causa, porque tengo mis relaciones… y mi militancia, ¿no ? Y creo que, en el momento en que se produzca ese cambio, volverá a ocurrir lo que pasó en el año 31. No puedes imaginar que cambio se operó en la actitud y en el humor de las gentes… El 14 de abril de 1931. Las elecciones habían sido el 12 de abril… que era domingo… y yo vi salir a la reina con los príncipes en un coche… en el tren real, porque el rey fue en un coche hasta Cartagena, y allí embarcó en el Alfonso XIII, el acorazado, pero la reina y los hijos salieron en tren de Madrid a Hendaya. Recuerdo cuando quitaron el cuadro del rey del aula de la escuela, cuando cambiaron la bandera… Nosotros teníamos una bandera preciosa, regalada por la reina… ella era la madrina del colegio al que fui de pequeño. Sí señor… Fue una cosa muy distinta claro… Por eso se produjo la sublevación, porque la reacción se dio cuenta de que perdía terreno, y la Iglesia a pasos agigantados, porque de estar las iglesias llenas, a tope, en la República se fue rebajando la asistencia. La Iglesia tuvo mucha culpa… Para mí es la mayor responsable, de la mala situación, y sobre todo, de la tremenda crueldad de la Guerra Civil.

Yo… ya tengo muchos años : ochenta y siete años, y además, los años que me tocó vivir. Pero estoy muy contento, muy orgulloso de mi vida. Y me gustaría seguir en la brecha hasta el último momento. Y ya te digo, el día 7 (de marzo de 2006) voy a hacer una labor en un instituto, y el día 10 (de marzo de 2006), en otro, y no veas la alegría que me da ver como reaccionan los chavales… Una niña me preguntó : ¿y cómo Leopoldo, podrá llegar la República ? Y digo : la República no llega, tenemos que ir a buscarla ; tú y todos los que estamos aquí. Y entonces aplaudieron a rabiar. Es una gente maravillosa, la gente joven es maravillosa.

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