Segunda parte

Leopoldo García Ortega. “Nuestra historia fue una larga noche de piedra”

Dejamos el relato de Leopoldo García Ortega en aquellos tristes y amargos días de su estancia en las cocheras de los tranvías de Valladolid, habilitadas como presidio por las fuerzas sublevadas contra el Gobierno legal de la II República española.


Leopoldo García Ortega. “España antes de la república era un país triste, de luto”


Leopoldo García Ortega. “Fue una época bonita, repleta de ilusiones”


Y después, a medida que el tiempo avanzó… se hizo más duro y más triste porque empezó a fallar el compañerismo. Al principio recuerdo que en todos lados había un paquete de tabaco, tu ibas y cogías, hacías un cigarro y nadie te decía nada ; luego, a medida que la cosa se fue poniendo más dura y que económicamente los familiares tenían menos posibilidades económicas, enseguida surgió el egoísmo ; incluso surgió el mercado negro dentro de la cárcel… Sí señor.

Pues sí, el ser humano empieza a fallar cuando se agudizan los problemas. Mientras… hay harina hay fiesta, y cuando no hay harina todo es mohína. Claro, date cuenta de que aquello duró mucho tiempo. Al principio las familias te mandaban lo mejor que tenían para que comieses… pero claro, todo se fue… No, no hubo buenos momentos. Infelizmente… ten en cuenta que nos tocó perder, y que seguimos perdiendo… Hubo una época en la que creíamos… que nuestra solución sería una guerra universal, luego vino la II Guerra… y Franco siguió, y España no se movió ni una paja. Nuestra historia fue una larga noche de piedra, como diría Celso Emilio Ferreiro. Se sufrió mucho, hombre, mucho… porque no hacíamos más que acumular derrotas, derrotas, derrotas… Y el hambre. ¡Nadie puede imaginar el hambre que pasó el pueblo español ! Sobre todo las clases necesitadas. Es que antes… no se, me olvidé ; te hablaba de que un obrero ganaba 9 pesetas con 36 céntimos, y cuando ganaba esto, daban en la ración un octavo de litro de aceite… un octavo de litro de aceite era como para encender una vela, y el aceite de estraperlo costaba 100 pesetas… Tú ten en cuenta… es una cosa muy dura… la prostitución que se creó, en fin… España… sobre todo en las ciudades, en las villas, claro, pues echaban… y siempre arañaban algo que no podía llevar la fiscalía ; pero en las ciudades, que se vivía de cartilla de racionamiento, que era un bollito de pan, de 100 gramos, cuando normalmente un adulto como medio kilo al día. ¡De 100 gramos ! Un octavo de litro de aceite, 100 gramos de azúcar para un mes…. Claro, a eses niveles. De aquella hubo una cosa que salvó… ¡Los boniatos ! Y las almortas, las bielas, una legumbre muy mala que, además, estaba llena de gusanos, ¡aarj ! Aquella fue una época… tremenda, muy dura ; muy dura.

Yo lloré dos veces en mi vida. La primera fue el día que se tomó Barcelona, porque nos dimos cuenta de que ya se había acabado todo, y la segunda vez que me tocó llorar estaba yo en Melilla, fue cuando tomaron París los alemanes. También creí que había llegado… el final de todo. ¡Qué vida ! Te puedo contar cuando hacíamos pintadas a favor de Inglaterra, cuando los falangistas ponían : ¡Gibraltar español !… nosotros como bobos por la noche… Pero así era la vida. Yo prefería que Gibraltar siguiese en manos de los ingleses, que no en las nuestras.


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II Parte :

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