Una historiadora revisa 600 casos de represión franquista contra mujeres

Individuas de dudosa moral


- La mayoría de las represaliadas lo fue por haber participado en una manifestación.
Individuas de dudosa moral es el título que la historiadora Pura Sánchez ha puesto a su investigación sobre la represión contra las mujeres en Andalucía entre 1936 y 1949, para la que ha revisado 641 casos del archivo del Tribunal Militar de Sevilla.


Publicado por la editorial Crítica, el estudio incluye casos de toda Andalucía, aunque en menor medida de Almería, Málaga y Granada, y alguno de Badajoz, y, según señaló su autora, la mayoría de las represaliadas eran "mujeres normales y corrientes, ni siquiera sindicalistas, como mucho afiliadas a la Asociación de Mujeres Libres" o a alguna organización similar.

Las represaliadas no habían cometido delitos ni mucho menos empuñado las armas. A lo máximo que habían llegado fue a participar en alguna manifestación en época republicana, haber empuñado alguna bandera, o haberse "significado" con alguna exclamación del tipo "estoy harta de comer pan negro", de ahí que Pura Sánchez considere que la importancia de esta represión femenina fue más cualitativa que cuantitativa.

En el caso del citado tribunal militar, entre 1936 y 1949, las mujeres supusieron sólo el 4 por ciento de los encausados, pero la detención de cualquiera de ellas "amplificaba los efectos, ya que era una tragedia para su familia o de ella dependía la supervivencia de los que estaban en la cárcel o en la guerrilla".

En los expedientes contra algunas de ellas se decía que "eran muy independientes" y, a diferencia de lo que sucedía con los hombres, "se las perseguía por ser hija de rojo, cuando a los hombres no se les perseguía por ser hijos de roja".

Sobre excesos como hacer ingerir aceite de ricino, raparles el pelo -como la foto de la portada del libro- y otros escarnios públicos, Pura Sánchez dijo que son experiencias que no se superan, y recordó el caso de una mujer que conservó siempre la trenza que le cortaron y, al morir, fue enterrada con ella.

En Utrera (Sevilla), a una mujer conocida como La Luna, se le rapó, se le dio ricino y se la paseó atada a la cola de un caballo antes de fusilarla, por ser anarquista, haber celebrado reuniones en su casa, tener a dos hijos en el frente y a otro huido. Según Pura Sánchez, la violencia contra la mujer también fue ejercida en el campo republicano "pero ni en volumen ni en el tiempo que duró es comparable", de modo que en toda la provincia de Almería hay un caso documentado en Adra, el de una mujer expuesta en una jaula y luego fusilada, por ser rica.

Alfredo Valenzuela | GRANADA HOY

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