La exposición La Revolución Libertaria, 70 aniversario del 19 de
julio de 1936, nace con la intención de poner de relieve, con
imágenes y con documentación de la época, los momentos históricos
referentes a su existencia.
El propósito es dar a conocer a las nuevas generaciones algunos de
los hechos que vivieron sus abuelos, al mismo tiempo que recordar a
esas personas, que de modo muy sentido, mantuvieron la llama viva de
la Revolución en el exilio interior y exterior, y una vez
desaparecidos dejaron constancia de sus vivencias en grabaciones
orales y testimonios escritos para que su experiencia ayude a
comprender mejor “ese corto verano de la anarquía”, ese momento
único donde la ilusión de un mundo nuevo se hizo realidad. Nuestro
reconocimiento se extiende a los libertarios anónimos y al pueblo
vencido.
El 19 de julio de 1936, fue la culminación de un proceso de
maduración revolucionario que encontró, tras el golpe de estado
fascista del 18 de julio, las condiciones objetivas necesarias para
eliminar los obstáculos que se oponían a su desarrollo.
La exposición, que consta de 26 paneles y un montaje audiovisual,
inicia su recorrido mostrando los antecedentes éticos y filosóficos
del anarquismo y termina planteando el debate pendiente de la
Revolución. De forma descriptiva presentamos cronológicamente desde
la Primera Internacional a las organizaciones que, como la
Confederación Nacional del Trabajo, la Federación Anarquista
Ibérica, las Juventudes Libertarias y Mujeres Libres, conforman el
Movimiento Libertario. Desde el Naturismo al Esperanto, la Cultura
Ácrata y su Filosofía, la Pedagogía Libertaria, los Ateneos, hasta
el proceso producido el 19 de julio, cuando el pueblo en armas,
frena el golpe fascista en buena parte del país y el proletariado
entra en escena como principal actor, representando con la pérdida
de la guerra el final del drama histórico.
La eclosión de la Revolución Libertaria, se plasmó en infinidad de
realizaciones. El nuevo orden social, autogestionario, organizado de
abajo a arriba, tuvo en las colectividades su principal exponente.
Los trabajadores por primera vez vivieron todo aquello que habían
soñado, experimentando la libertad, la solidaridad humana, el apoyo
mutuo y la igualdad entre hombres y mujeres ; con una filosofía
acorde a los requisitos que demandaba la nueva sociedad y unas
prácticas comprometidas con la naturaleza y la fraternidad
universal. Décadas de cultura libertaria y de enseñanza
racionalista, a través de los ateneos y los sindicatos, hicieron
posible la preparación intelectual del pueblo.
Nuestra intención es actualizar unos acontecimientos que ocurrieron
y de los cuales hemos de aprender para asimilar, recogiendo la parte
positiva de ellos, forjando así un pensamiento que incite a la
acción.
Para finalizar, nos gustaría haber podido transmitir con el
recorrido de la exposición, la verdad de la historia de la
Revolución española y provocar un sentimiento de indignación contra
la injusticia de lo que perdimos en manos del fascismo, despertando
la idea en las mentes que otro mundo fue posible, con la seguridad
de que si conseguimos introducir en el pensamiento la semilla
libertaria, el futuro será mejor.
Cristina Escrivà y Rafael Maestre
Comisarios de la exposición